Con gran rabia e indignación, recibimos el inicio del año con el despido de un compañero de la Campaña Trabajo Digno. Las autoridades del DIF-CDMX, al mando de Esthela Damián Peralta, vuelven con las represalias políticas contra quienes nos organizamos por recuperar derechos laborales, esta vez contra Erik Reyes.
En supuestas mesas de negociación, se le dijo a Erick que no era un trabajador, porque está contratado por servicios profesionales y que ya no se le renovaría el contrato. Con estas argucias pretenden ocultar la continuidad de la ofensiva neoliberal, con la cual no han roto ni el Gobierno de la Ciudad de México ni la Cuarta Transformación a nivel federal.
Así nos demuestran, contra toda su marejada de discursos "anti neoliberales", que no tienen en la mira acabar con la precarización laboral en la cual estamos al menos 30 millones de trabajadores, de un total de 57 millones de la Población Económicamente Activa.
Este despido tiene dos lecturas 1) una nueva ofensiva política contra la Campaña Queremos Trabajo Digno y 2) una posible nueva oleada de despidos en el DIF, que tendría como fundamento el nuevo recorte contenido en el Presupuesto de Egresos de CDMX, aprobado por el Congreso de la Ciudad en diciembre de 2019.
Continúa la "austeridad republicana
A estas alturas de la historia, ningún demagogo, por más popular que sea, nos puede ocultar que los costos de estos ajustes presupuestales son cargados sobre nosotros, los trabajadores de abajo,los más precarizados. Para muestra un botón, mientras los directivos del DIF-CDMX se aumentaron impúdicamente su salario en plena época de la supuesta "austeridad republicana", a los trabajadores más vulnerables, a los que trabajamos por honorarios y demás contrataciones simuladas, se nos aplicaron un descuento del 3% y cientos de despidos.
Como se aprecia en la tabla anterior, esta vez el recorte anual será de 148 millones 185 mil 664 pesos con respecto del año anterior, ¿a cuántos despidos de trabajadores precarizados equivaldrá el recorte de este año?
Recortes y precarización, el sello de la 4T
El gobierno de CDMX, siguiendo al federal, se escuda en una "reingeniería" del gasto social como panacea para resolver los graves problemas sociales de esta entidad, es decir, quitar unos millones por aquí y pasarlos para acá, y ya está. Bajo el supuesto acabóse de la corrupción, vuelve con más recortes para el 2020.
El hilo negro del asunto es que para sostener el “progresismo” de la Cuarta Transformación, la Secretaria de Hacienda (al igual que la de Finanzas en la Ciudad) tiene la difícil tarea de hacer los malabares presupuestarios con un doble objetivo: por un lado dejar intactos los intereses del gran capital (por ejemplo, no aumentarles impuestos a los empresarios, con lo cual se cancela la posibilidad de obtener recursos por esa vía) y, sobre todo, mantener la parte del presupuesto relativa a las transferencias al capital financiero.
Así, en el caso de CDMX, este año los costos financieros de la deuda pública de la CDMX se mantendrán en casi los 6 mil millones del año pasado mientras, por otro lado, se tendrá que reacomodar el gasto público para sostener los programas sociales que tanto se promueven. Este ajuste lleva contradicciones intrínsecas que terminaremos pagando los trabajadores más vulnerables con recortes y despidos.
El 6 de enero del presente año, la Jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, anunció la extensión de las becas que se otorgan a las niñas y niños de escuelas públicas de la CDMX, ahora podrán acceder a ellas desde prescolar. La entidad encargada de estas becas es el Fideicomiso Educación Garantizada (FIDEGAR). El año pasado se le asignó un presupuesto de poco más de mil millones de pesos; para este año asciende sorprendentemente a poco más de 6 mil millones de pesos.
Cabe señalar que el presupuesto total asignado a la CDMX este año creció casi en 5 mil millones.
¿Cómo pudieron aumentar el presupuesto de FIDEGAR en 6 mil millones si el presupuesto total no aumentó en esa cantidad? Pues haciendo recortes en diferentes organismos públicos, factura que las autoridades luego pasan a los trabajadores con recorte a su salario y prestaciones, despidos, en suma, empeorando sus condiciones laboral
En esta rueda de la fortuna de asignación presupuestaria, esta vez el recorte le toca, entre otras dependencias, a las siguientes entidades públicas: Secretaría de Inclusión y Bienestar Social, Secretaría del Medio Ambiente, Secretaría de las Mujeres, Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes, Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo, Secretaría de Turismo, Sistema de Aguas, Agencia de Atención Animal, Planta de Asfalto, Universidad de la Policía, Agencia de Protección Sanitaria, DIF, Instituto de las Personas con Discapacidad, Instituto de la Juventud, Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación, Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones, Régimen de Protección Social en Salud, Servicios de Salud Pública, Fondo Ambiental Público, Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial.
El recorte, por ejemplo, fue para organismos que atienden problemáticas de primera importancia para Ciudad de México, como las del agua y del medio ambiente. Además, el sacrificio para engrosar el presupuesto de FIDEGAR apenas se traduce en una bicoca para los ingresos familiares, la beca para los beneficiarios es de apenas 300 pesos al mes, lo cual no representa ni siquiera el gasto de los pasajes de ida y vuelta a la escuela, si es que el menor y un adulto tomaran solo el metro, cuyo boleto es de 5 pesos.
Con estos malabares presupuestarios, las autoridades de la CDMX construyen una retórica bienestarista, a costa de la tragedia de los trabajadores, de la cual no dicen una sola palabra.
Hay que estar organizados ante la nueva ola de recortes.
Impidamos que se normalice la violencia laboral y la pérdida de derechos.
Organicémonos juntos.
Acércate a la Campaña por un Trabajo Digno.
¡Ni un despido más!¡Queremos trabajo digno! |