El primer ministro Dmitri A. Medvedev de Rusia renunció abruptamente el miércoles, poco después de que su mayor aliado político, el presidente Vladimir V. Putin, enviara a la élite política del país a un remolino con propuestas para cambios constitucionales profundos que podrían extender su control sobre el poder para muchos años. Fue luego del discurso pronunciado ante la Duma, cámara baja de la Asamblea Federal rusa.
Medvédev, consideró "correcto" que el actual Ejecutivo presente su renuncia teniendo en cuenta los "cambios fundamentales en la Constitución de la Federación Rusa" propuestos por el jefe del Kremlin destinados a otorgar mayores poderes a la Duma o cámara de diputados.
Estos cambios, que deberán ser votados a través de un referendum popular, implican una división de poderes dentro del Estado ruso, donde el sucesor de Putin en 2024, tendrá menos poderes, mientras que se trasladarán más atrbuciones a la Duma y al Consejo de Estado -que hoy funciona como un organismo simbólico creado por Putin en el 2000 y al que aspira a darle carácter constitucional-. En caso de que se aprueben los nuevos poderes al Consejo de Estado, podría ser el cargo al que aspiraría a ocupar Putin para mantener una influencia significativa en el gobierno.
La propuesta de Putin de que a partir de ahora la Duma vote la candidatura del Primer Ministro le otorga mayores poderes, ya que hasta el momento se limita a dar el visto bueno. Otra de las modificaciones planteadas son relativas a quiénes pueden presentarse al cargo de Presidente o funcionario: quedarán excentos quienes no hayan vivido en Rusia en los últimos 25 años, que hayan tenido nacionalidad extranjera, ni tampoco podrán presentarse quienes dispongan del permiso de residencia en otro país. También limitaría a dos mandatos consecutivos sin posibilidad de un tercer mandato, con lo cuál Putin saldría del cargo en 2024.
En caso de ser aprobados por el necesario referendum nacional, dichas enmiendas constitucionales modificarán "el equilibrio de poder" entre el Gobierno y la Duma (parlamento ruso), aseguró Medvédev. Su renuncia significa que todo el gabinete ministerial también está fuera del gobierno, pero se espera que permanezcan en su lugar hasta que se forme uno nuevo. Putin no dio indicaciones inmediatas sobre el sucesor de Medvédev, pero ya anunció algunos ministros nuevos como a Mijail Mishustin, para reemplazar a Medvedev si lo aprueba la Duma.
"Nosotros, como gobierno de la Federación de Rusia, tenemos que dar al presidente de nuestro país los medios de tomar todas las medidas que se imponen. Es por ello (...) que el gobierno en su composición actual presenta su dimisión", dijo Medvedev, en unas declaraciones retransmitidas.
Por su parte, Putin agradeció a Medvédev su trabajo al frente del Gobierno y se mostró "satisfecho" con su gestión. "No se pudo hacer todo, pero nunca es posible hacerlo todo", agregó.
Medvédev asumió la jefatura del actual Gobierno en mayo de 2018 después de que Putin fuera reelegido dos meses antes como jefe del Kremlin, aunque ya ejerció dicho puesto entre 2012, cuando Putin regresó al Kremlin, y principios de 2018.
La labor del primer ministro fue duramente criticada tanto por la oposición parlamentaria y extraparlamentaria como por los propios ciudadanos. Solo un 36 % aprobó su gestión en las encuestas de opinión y su dimisión fue ampliamente demandada durante los últimos años.
Medvédev sustituyó a Putin como presidente ruso (2008-2012) cuando éste tuvo que abandonar el Kremlin al ejercer dos mandatos presidenciales consecutivos, un enroque muy criticado en su momento por opositores y gobiernos occidentales. La carrera de Medvédev ha estado íntimamente relacionada con Putin, con el que ha trabajado estrechamente desde 1999, primero como jefe de campaña, jefe de Administración presidencial y después como primer ministro.
Por esto es que no queda claro para varios analistas si las renuncias señalan una brecha en la superestructura del gobierno de Rusia o si formaban parte de un plan coordinado pero aún poco claro de Putin y Medvedev, para mantener el poder y remodelar el sistema político que sólo tuvo ajustes menores desde 1993. Ya que en ocasiones anteriores han orquestado maniobras similares como las mencionadas.
Para Tatiana Stanovaya, directora de un grupo de expertos llamado R. Politik, Putin, "no quiere involucrarse en una política social y económica de rutina" dijo. “Él quiere enfocarse en la política exterior, y creo que el Consejo de Estado es mucho más conveniente para él. Pero para eso, tendrá que convertirlo en un órgano constitucional y ampliar significativamente sus posibilidades ".
Otra de las hipótesis que manejan los analistas es que Putin podría sostenerse en el poder a través de la figura de Primer Ministro, transformando el sistema de "presidencialista" a "parlamentarista" como en la mayoría de los países europeos. En ese sistema el parlamento elige al Primer Ministro a partir del partido que más escaños obtiene en los elecciones legislativas, que en el caso de Rusia serán en 2021, donde el partido de Putin, Rusia Unida, controla 341 de las 450 bancas en la Duma.
Ya sea cualquiera de las hipótesis, la mayoría de los analistas mencionan que Vladimir Putin -que ocupa el cargo de la presidencia desde hace 20 años y actualmente mantiene un 68% de aprobación según la encuestadora Levada-Center- busca modificar la balanza de poder dentro del Estado para sostener su influencia política, y trascender sus planes geopolíticos y nacionalistas luego de 2024. Un proyecto apoyado sobre las aspiraciones del empresariado de la industria militar, minera y gasífera rusa. Si bien Putin plantea que habría un Estado menos autoritario, es en realidad un movimiento de poder dentro del mismo, favoreciendo su permanencia como figura indispensable para asegurar el futuro del proyecto de los empresarios rusos. |