Este lunes la Guardia Nacional al mando de Andrés Manuel López Obrador reprimió de modo brutal a caravana de migrantes que buscaba cruzar la frontera sur.
Todo ocurrió en el río Suchiate. En el estado fronterizo de Chiapas. Ese estado del sur del país de población maya y de maestros de la CNTE. Ahí, en esa frontera en la que se cruza en balsas a América Central, la Guardia Nacional realizó un acto verdaderamente infame.
Este martes, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, a través de declaraciones del canciller Marcelo Ebrard respondió ante la represión en contra de migrantes en días anteriores en la frontera sur de México.
Con una retórica que evitó en todo momento mencionar el accionar de la Guardia Nacional sino para justificarlo, Ebrard hizo distintos llamados a los migrantes para ser "prudentes" y sugirió que los actos de violencia habían sido provocados por éstos.
De acuerdo con la línea del gobierno, Ebrard reiteró la oferta de refugio, trabajo e incorporación a programas sociales de migrantes que así lo soliciten, esto tras negar a la caravana libertad de tránsito en su camino hacia Estados Unidos.
El Canciller informó que de los más de 2 mil migrantes que ingresaron a México como parte de una nueva Caravana, al menos mil han "aceptado" la deportación. Tras negar que los migrantes se encuentren en calidad de detenidos, hizo referencia al programa "Sembrando vida", programa que México comparte con países centroamericanos para la supuesta creación de al menos 20 mil empleos.
Esta "alternativa", sin embargo, poco puede hacer contra de las causas estructurales de la violencia y precarización en países centroamericanos que son el origen por el que miles de trabajadores y sus familias emprenden la travesía con rumbo al norte del continente.
Las acciones del Gobierno mexicano están cada vez más lejos del mensaje de López Obrador sobre el llamado "viacrucis" migrante de 2015, cuando el actual presidente criticó la política migratoria de Enrique Peña Nieto y aseguró que el Estado "debía garantizar la libertad de tránsito".
Sobre la posición de México sobre la política migratoria post acuerdo con Estados Unidos, tras descartar la existencia de una crisis, Ebrard garantizó que nada en ésta cambiaría. Olga Sánchez Cordero, titular de la Secretaría de Gobernación y responsable del Instituto Nacional de Migración, por su parte, insistió en que el gobierno federal no reprime migrantes, sino que impone "orden". |