En la mañana de este jueves, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, se refirió a la política que impulsa el Gobierno sobre el derecho al aborto. Otra vez volvió a aparecer la palabra “despenalizar” en vez de “legalizar”.
"Es necesario avanzar en la despenalización y después en la legalización", dijo Cafiero en declaraciones a Radio Continental. Y agregó que el objetivo del Gobierno es buscar “un entendimiento” entre las distintas posturas que existen en el país sobre este tema.
Las declaraciones de Cafiero se producen un día después de que Alberto Fernández en el marco de su gira por Europa, dijera que iba a enviar al Congreso un proyecto de ley para “despenalizar el aborto”, ya que se trata de un tema a resolver “desde la salud pública”.
Aunque no se conocen los detalles aún del proyecto de ley, lo que es sintomático es que el presidente hable una vez mas de “despenalizar” en vez de "legalizar" el derecho al aborto. En noviembre del año pasado, cuando ya había sido electo presidente, pero aún no había asumido, había dicho que “el aborto nunca debió haber sido un delito”. Mientras que unos meses antes, había afirmado que "no hay necesidad de avanzar tan rápido en la legalización del aborto" porque ese era un tema que “divide mucho a los argentinos”.
Fernández se convirtió así en el primer presidente que en la Argentina se expresa públicamente a favor de despenalizar el aborto. Pero, ¿con eso alcanza? ¿qué pasará con la demanda de miles y miles de mujeres que exigieron en las calles y contra los intereses de la Iglesia y de los representantes de sus intereses en el Congreso, que el aborto sea ley?
Vale recordar que en el Frente de Todos hoy están incluidos varios de los que votaron en contra de la legalización del aborto durante el 2018. ¿Quizás cuando Cafiero habla de la necesidad de llegar a “un etendimiento” entre intereses contrapuestos en este tema se refiera a los que surgen del propio bloque oficialista?
La política etapista de avanzar primero con la despenalización y dejar librado a un futuro indeterminado la legalización, no sólo que no resuelve el problema de fondo, sino que además no implica un avance ni una novedad en tema de derechos. Según el Código Penal, el aborto puede ser no punible en caso de que la persona gestante haya sido víctima de violación y/o corra riesgo de vida y/o de salud. Así también lo indica que el llamado fallo FAL emitido por la Corte Suprema de Justicia en el 2012, que ordena entre otras cosas eliminar los obstáculos judiciales y médicos a la hora de cumplir con el derecho al aborto no punible.
Con la extensión de la despenalización se lograría que las mujeres que recurren al aborto no sean penalizadas. Pero mientras el aborto no sea legal, no se evitará que miles de mujeres sigan muriendo por año, producto de la clandestinidad.
En Frente de Izquierda es la única fuerza política que plantea claramente la necesidad imperiosa de la legalización del aborto y sus referentes como Nicolás del Caño, y Myriam Bregman y Romina del Plá, entre otros, impulsan, y son firmantes, del proyecto elaborado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto y que fue presentado ocho veces ya.
Mientras el Gobierno y sus funcionarios eligen la "ambigüedad" a la hora de hablar sobre el derecho al aborto, la Iglesia no pierde el tiempo y afila sus garras contra las mujeres. Ni bien escucharon los planteos de Fernández anunciaron que planean organizar para el 8 marzo próximo una misa en la Basílica de Luján bajo el lema "Sí a las mujeres, sí a la vida”.
En este tema, no hay lugar para ambigüedades o caminos intermedios.
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