En los últimos meses, dentro de la Universidad Autónoma Nacional de México (UNAM), la violencia hacia las mujeres se ha convertido en un tema recurrente en todos los pasillos y espacios de la universidad.
Para un país como el nuestro, en que ocurren 10 feminicidios al día, es enormemente progresivo que el repudio a todas las violencias que vivimos las mujeres sea la voz que hoy más se escuche en la universidad.
Y en esa voz, frente a esas violencias que vivimos, no se puede omitir que la precarización con la que sobrevivimos miles de trabajadoras y profesoras: también es violencia! ¡Visibilicemos lo invisible!
Trabajadoras universitarias y precarización
De acuerdo a las series estadísticas UNAM, dentro del personal académico, el 75% está contratado como profesor de asignatura y las mujeres representaron el 44.6% para el 2019. Estas cifras son sinónimo de inestabilidad laboral y precarización, porque implica contratación semestral, salarios promedio entre 3 mil y 6 mil pesos, más las cargas académicas frente a grupos de varias decenas de alumnos.
En estas condiciones, la realidad es mayormente desigual para las profesoras. Hablamos además de miles académicas que no tienen garantizado el derecho a guarderías de forma gratuita, por lo que además de enfrentarse a enormes cargas de trabajo para realizar su labor educativa con salarios precarios, no tiene cubierto el derecho a la crianza segura de sus hijos mientras trabajan.
En el caso de las trabajadoras administrativas los salarios que no llegan a fin de mes son también su realidad: de acuerdo a un informe presentado por la Secretaria de Organización del STUNAM en 2015, el cual contiene información desagregada por categoría y sexo, la mayoría de los trabajadores se concentra en la categoría de auxiliar de limpieza, con un sueldo de 6 mil pesos al mes, y las mujeres ocupan el 51.81% de esos trabajos.
El cuidado de los hijos y las tareas domésticas recaen principalmente en las mujeres, quienes además de administrar la vida con sueldos miserables, realizan una doble jornada laboral, subordinando sus vidas al trabajo y la familia. Esto es lo que se ha invisibilidad por años y años, pero hoy decimos ¡Basta!
Un estudio comparativo entre hombres y mujeres con diferentes indicadores muestra cuánto producimos las mujeres con las tareas domésticas. Destaca que:
En relación con la edad, el valor económico del trabajo doméstico no remunerado y de cuidado de los hogares (TDNRC) que realizan las mujeres de entre 20 a 39 años, equivale a 61.9 miles de pesos per cápita anuales (INMUJERES, 2018; p. 162).
La igualdad ante la ley no es la igualdad ante la vida
Mientras en la UNAM se hacen campañas por la igualdad y se crean protocolos contra la violencia de género administrados por las mismas autoridades que en muchos de los casos sobre violencia son jueces y parte.
Además, no representan nuestros intereses como trabajadoras universitarias, pues son las primeras en imponer los modelos de flexibilización del trabajo y utilizan todos sus mecanismo para no permitir la organización de los trabajadores por la defensa de los derechos más elementales es por eso que nada se dice sobre la precarización que vivimos pues lo quieren mantener invisible.
La precarización no sólo es una violencia sistemática contra las mujeres que se profundiza con la doble jornada laboral que recae sobre nosotras, el cuidado de los hijos y labores domésticas, los salarios que no alcanzan para vivir, se convierte en un impedimento objetivo para poder participar en los espacios de organización al subordinar nuestra vida al trabajo
Esto también, se convierte en una desigualdad, porque es una traba cuando queremos avanzar en nuestra formación profesional, en capacitaciones e incluso imposible pensar en actividades recreativas y culturales.
Las trabajadoras que son madres no pueden combinar la maternidad con el trabajo porque la guarderías gratuitas no es un derecho garantizado para las universitarias.
Por eso, sobre lo que ha sido invisibilizado por este sistema capitalista y patriarcal, hoy levantamos la voz como trabajadoras universitarias de Pan y Rosas y decimos ¡la precarización también es violencia!.
En este momento donde nuestra voz se escucha producto de la fortaleza de las estudiantes es necesario que las académicas y trabajadoras no solo salgamos en apoyo si no que comencemos a organizarnos por combatir todo tipo de violencia incluyendo la de la precarización, es necesario levantar asambleas tripartitas y recuperar la secretaría de la mujer para que sea un real espacio de discusión y organización y poder plantear qué queremos:
· Guarderías gratuitas con cupo para todas la universitarias: trabajadoras, profesoras y estudiantes y salas de lactancia en todas las escuelas y facultades de la UNAM
· Salarios acorde a la canasta básica
· Estabilidad laboral y derechos laborales para las profesoras y profesores
· Aumento salarial
· Comisiones independientes para dar seguimiento a todas las acusaciones de violencia
Visibilicemos la precarización y discutamos qué salidas para esta realidad, las mujeres jóvenes, académicas, y trabajadoras de Pan y rosas te invitamos a organizarte y salir a las calles este 8 de Marzo por la Huelga Internacional de Mujeres. |