Que la planta se mantenga ilegal para su uso recreativo y con muchos límites para su uso medicinal hoy en Argentina (teniendo en cuenta que es la tercera droga más consumida después del alcohol y el tabaco) es para enriquecer a un grupo de empresarios narcotraficantes, políticos, jueces y policías quienes usan todas las herramientas de un sistema social podrido para aumentar sus riquezas.
Su prohibición trae como contracara gastos en recursos, un control hipócrita y represión por parte del Estado hacia la sociedad (particularmente hacia la juventud). La vinculación del uso del cannabis a la delincuencia provoca de esta manera su estigmatización y eso permite que siga dentro de la ilegalidad.
Uno de los casos más polémico es el de Damián Raña, que lo encarcelaron porque había cosechado solo 3 plantas para producir el aceite y la crema que usaba para aplacar los fuertes dolores que le dejó un accidente automovilístico. Después de 6 meses lo liberaron y le dictaron la prisión domiciliaria. La causa fue caratulada cómo tenencia y producción de estupefacientes para narcomenudeo, una causa claramente armada.
Por eso desde la Juventud del PTS nos parece imprescindible pelear por la legalización de la marihuana como parte de un derecho elemental, para que se acabe el narcotráfico y para que dejen de caer pibes en cana. |