La carrera de Guzmán y su equipo para alcanzar un acuerdo de renegociación de la deuda con los bonistas privados antes del 31 de marzo cerró un capítulo luego de la reunión que mantuvo con los representantes de los principales fondos especulativos.
Según trascendidos, los enviados de los fondos Gramercy, Fintech, BlackRock, Pimco y Ashmore, que viajaron al país para conocer nuevos detalles sobre el plan de renegociación de la deuda -y también se reunieron con Sergio Massa el lunes- remarcaron que no existe un plan económico y mostraron cierta “decepción”.
“No quedó en claro cuál es el plan para resolver esta cuestión”, declaró un participante de las reuniones al diario Infobae. Agregó que “la idea era tener algún dato preciso de la oferta y no se planteó”.
Sin embargo, a partir de la baja en las tasas de interés de la FED, que podría marcar un nuevo rumbo impulsado por los derrumbes de los "mercados" por el coronavirus, hay analistas que señalan que los fondos estarían dispuestos a reestructurar los bonos argentinos. “Los fondos de inversión con tenencias a largo plazo necesitan hacer colocaciones en un mundo que no les da rendimientos”, señalaron desde Washington al diario El Cronista.
Fluidas negociaciones con el FMI
En la misma semana desembarcó una nueva misión del FMI, nuevamente encabezada por la subdirectora del Departamento del Hemisferio Occidental, Julie Kozack, y el jefe de misión para Argentina, Luis Cubeddu. Según señalaron, las distintas reuniones que fue encarando el equipo técnico del organismo están orientadas a “profundizar la comprensión del programa económico de las autoridades, incluso su estrategia de deuda.”
Desde el Gobierno y el FMI han confirmado que las negociaciones y el diálogo "son fluidas y constructivas". Mientras el camino para la reestructuración de la deuda con el organismo liderado por Krislatina Georgieva está en curso, Benjamín Gedeon, analista del Wilson Center decía en declaraciones a El Cronista: “Normalmente el camino es acordar primero con el FMI, con quien se tienen compromisos escritos y estrictos, y luego ir con los fondos de inversión”.
Por otro lado Gedeon sostiene que en Washington están convencidos que el FMI no ha cambiado sus recetas, y que exigirá la aplicación de reformas al momento de negociar el nuevo programa para reestructurar la deuda. “No tiene sentido que ahora no marque el tema de las reformas laborales o del sistema de pensiones, después de haberlo recomendado en el pasado. Hay un consenso dentro del Fondo de que Argentina necesita esas reformas estructurales. Pero todo eso se dará dentro del dialogo de revisión del artículo 4to”, sentenciaba.
Pagando la deuda, el programa es de ajuste
Desde el gobierno insisten en sostener que no pagarán la deuda con mayor ajuste fiscal, pero la realidad muestra su contrario. La sanción de la Ley de emergencia económica que reordenó las prioridades fiscales poniendo los recursos en función de los pagos de una deuda odiosa, suspendiendo la movilidad jubilatoria dicen lo contrario. Son los jubilados que ganan más de $ 16.200 –y no llegan a fin de mes- quienes deber solidarizarse con aquellos con menores ingresos, o los trabajadores que ven día a día como sus salarios pierden poder de compra quienes deben resignarse a paritarias por debajo de la inflación.
Los bancos siguen siendo los grandes ganadores, mientras al campo se le pide un “esfuerzo negociado”. Y para las empresas de servicios públicos que han aplicado tarifazos exorbitantes, se deja abierta la posibilidad de subas de tarifas en los próximos meses.
En el marco de las negociaciones de una deuda odiosa, con los especuladores y el FMI, sólo se puede esperar un programa económico que implique un ajuste mayor y la posibilidad de aplicar reformas laborales y previsionales que ataquen los derechos de las amplias mayorías. Para terminar con este chantaje, e invertir las prioridades, la salida debe empezar por el desconocimiento soberano esa deuda y echar al FMI.
|