Actualmente en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires cientos de trabajadoras y trabajadores se ven obligados a asistir a sus trabajos para garantizar guardias administrativas, y/o son reasignados en distintas funciones de manera absolutamente discrecional, quedado en manos de las decisiones de quiénes dirigen las áreas.
Estas funciones, en la mayoría de los casos, no implican servicios de atención y/o urgencia, por lo que su continuidad de manera presencial no resulta indispensable. Estás decisiones afectan directamente a la salud pública y son contrarias a las medidas dispuestas por el Poder Ejecutivo Nacional respecto a la no circulación en caso de ser evitable, con el objetivo de prevenir posibles propagaciones de la pandemia.
El decreto determina que “a) Modificar el lugar y/o repartición laboral y las tareas que realiza en el marco del perfil laboral de cada empleado, para hacer frente a la atención de la situación epidemiológica mencionada. b) Disponer la suspensión temporal del otorgamiento de las licencias y permisos contempladas en la Resolución N° 180-GCABA-MHFGC-20 y las que en un futuro se dicten. Cuando la máxima autoridad de la jurisdicción lo considere pertinente y por las características de las tareas las mismas puedan ser realizadas de forma remota, podrá disponer la prestación del servicio de forma no presencial.”
Hay trabajadoras y trabajadores que frente a estas decisiones discrecionales se ven obligadas a asistir a sus puestos de trabajo pese a tener niñas y niños a cargo menores de 14 años. O directamente los obligan a asistir en sectores que no se encuentran relacionadas a sus puestos de trabajo habitual.
En la administración pública hay una cruda realidad. La situación de precarización en la que se encuentran aquellos/as que son monotributistas, bajo contrato de locación. Las personas contratadas con dicha modalidad deben acatar las órdenes, aunque éstas sean contrarias a las disposiciones de prevención y resguardo de su salud, ya que de negarse podrían perder su trabajo. Hay situaciones realmente paradojales en las que en el medio de un pedido de no circulación y en el que algunos ya adelantan que se dictara una cuarentena obligatoria, hay trabajadores que se ven obligados a ir a las casas de los beneficiarios de programas sociales para realizar relevamientos de las condiciones de vida, tareas totalmente innecesaria en este contexto y que pone en riesgo la salud de todos. Al estar contratados bajo dicha modalidad no cuentan con cobertura médica, ART ni alcanzan derechos laborales.
Ejemplos de otros países europeos, frente a la actuación tardía del Estado, terminaron por cobrarse la vida de miles de personas y están padeciendo las consecuencias de haber subestimado la situación, así como de haber vaciado el presupuesto del sistema de salud pública lo que concluye en desborde y atención deficiente de la población.
Está crisis inevitablemente lleva a pensar qué sucede con aquellos trabajadores cuyos tareas no pueden suspenderse, o realizarse desde sus hogares. Es decir, la clase obrera que produce y distribuye las mercancías necesarias o la encargada de garantizar los distintos servicios. Los medios de comunicación hacen especial hincapié en la necesidad de quedarse en los hogares y evitar la circulación, pero ¿Esta es una elección posible para muchos de los trabajadores que se encuentran bajo estas condiciones?
Estas irracionalidades del GCBA se verán aún más expuestas con las nuevas medidas del gobierno nacional y de la ciudad respecto a la restricción en los medios de transporte, que no sólo harán imposible la llegada a los trabajos sin generar mayor hacinamiento y dificultades para viajar para los y las trabajadoras, sino que los expone aún más en su salud y la propagación del virus.
Es el Estado el que debe garantizar las condiciones adecuadas y los protocolos de salud correspondientes, en cada lugar en los que sea necesario brindar el servicio y la asistencia.
Pero son los propios trabajadores los que entienden cómo organizarse para brindar dicha asistencia y determinar lo verdaderamente esencial de sus trabajos. Los que diariamente organizan las tareas, cuidando de aquellos grupos de riesgo y tomando los cuidados necesarios para enfrentar esta pandemia. Pero sin embargo no tenemos voz en la toma de las decisiones, y seguimos siendo los más perjudicados. Por eso es fundamental, revertir las prioridades, sobre todo en este contexto de crisis sanitaria. |