El decreto presidencial que impone la cuarentena total como medida de prevención contra la propagación del coronavirus significa un nuevo golpe para las empleadas domésticas.
Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares, Jujuy está sexta entre las provincias con mayor informalidad, con un 89% de trabajadoras no registradas.
El ínfimo porcentaje que estamos en blanco, ni siquiera estamos a la par de los derechos de los demás trabajadores en relación de dependencia.
¿Qué significa entonces estar en blanco?
El blanqueo implica el derecho a cobrar lo que establece todos los años el Ministerio de Trabajo, vacaciones y feriados pagos, licencias, acceso a la obra social y a una ART. Pero esto en la realidad es muy diferente. Muchas de las trabajadoras de casas de familia no podemos acceder a la obra social ya que al no tener una propia del rubro, ninguna otra nos acepta, ni nuestros salarios se acercan a los montos que informan los números oficiales...las vacaciones, las licencias, los feriados siempre hay que negociarlos con “les patrones", y lo más grave de todo es el estado de precariedad permanente ya que podemos ser despedidas en cualquier momento y no podemos acceder al cobro del subsidio por desempleo.
¿Qué significa esto para nuestras vidas?
Cuando se anunció la cuarentena total frente a la expansión de los casos de coronavirus, a las empleadas de casas particulares nos corresponden las mismas condiciones que al resto de les trabajadores del sector privado. Es decir licencias con goce de sueldo en los casos de que sean mayores de 60 años, tengan bajo su cuidado a hijos menores en edad escolar o estén dentro de los grupos de riesgos por enfermedades crónicas. Si no, tenemos que acordar con les empleadores si vamos o no, la realidad cotidiana, negociar derechos.
La realidad, otra vez inclusive cuando estamos “en blanco”, dista mucho de estas medidas. "La verdad es que hay que pelear la licencia y siempre con la inseguridad de saber que pasará con nuestros sueldos” nos cuenta una trabajadora. La cuestión salarial no es menor porque los sueldos siempre han estado muy por debajo de la canasta familiar, inclusive por debajo del salario mínimo, porque nosotras como trabajadoras en el ámbito del hogar, aparentemente para el estado, somos personas de segunda.
Además en la Jujuy del régimen policial surgen testimonios de trabajadoras que no saben qué recaudos tomar para llegar a sus trabajos. Les patrones obviamente no entregan certificados, entonces depende de cada una garantizar llegar a nuestros lugares de trabajo. Lo que sí nos llega es la cadena de whatsapp con el “Protocolo para entrar a la casa” de les señores, no vaya que por caminar o usar el transporte público seamos un factor de contagio.
“Yo entro el viernes a las 6 de la mañana y salgo recién a las 6 del domingo. Así puedo quedarme en casa dos días. Vamos a hacer 24x48hs. Tengo un amigo, que labura en un frigorífico. A partir de mañana va a circular con un permiso; yo no puedo pedir algo así en mi laburo, ni una constancia, nada... y va a estar más complicado” nos comenta otra trabajadora.
"Tengo hijos pequeños, la licencia me corresponde, pero no me la querían dar. Tuve que reclamarla, aún así hasta la cuarentena total sólo me la habían dado en una de las dos casas en las que trabajo... para sumar a esta situación en mi barrio tenemos un patrullero en la esquina y tenemos que presenciar las corridas de la policía persiguiendo a la gente que sale igual, ya que no todos podemos tener permisos y no todos podemos quedarnos en casa" nos dicen también sobre la incertidumbre que se cierne sobre muchos trabajadores informales.
#QuedateEnCasa funciona si además podés llegar a fin de mes
El Gobierno nacional aumentó para nosotras el 10%, en dos tramos de 5% cada uno en marzo y otro en mayo, se supone que el salario que percibimos las empleadas domésticas será de $ 17.150,5. La resolución destaca que debido a los “acontecimientos económico-financieros desencadenados y la crisis económica” que golpean fuertemente sobre los salarios, haciéndolos menos y menos competitivos, desde el Gobierno buscan impulsar la recuperación de los salarios atendiendo a los sectores más vulnerables. Quizás el gobierno olvida que la canasta básica está cerca de $40.373, pero las familias trabajadoras no podemos olvidar, lo sentimos cada vez que hay que pensar en la comida, la escuela, las boletas de servicios, el alquiler, etc.
Una vez más el Estado reproduce lo que todos los días vemos, sentimos en nuestros lugares de trabajo, desprecio de clase.
Sólo nos dan migajas mientras queda en las y los trabajadores rebuscarnos la manera de lograr una licencia paga o de afrontar los riesgos de desplazarnos y seguir prestando servicio si saber del todo como es la actividad de las familias para las que trabajamos, en la soledad y el aislamiento de esas casas de familia, muchos de esos derechos que dicen garantizarnos no son más que papel mojado. La realidad es que optamos día a día por nuestra salud o nuestros trabajos, perder o perder, por decirlo de alguna manera.
Y salvo estos “gestos” de hipócrita bondad no somos parte de los discursos oficiales.
El sábado Gerardo Morales anunció que hay 1050 personas en seguimiento en la provincia, pero mientras refuerza los operativos policiales para un amplio sector de trabajadoras y trabajadores nos queda seguir arriesgando nuestras vidas para limpiar casas, cuidar niñes, ancianes...ajenos. Nuestras vidas y nuestras familias no parecen importar. Para les que trabajan en los paraísos que nunca vamos a habitar, las medidas del gobierno son completamente insuficientes.
Las y los trabajadores debemos organizarnos; empleadas domésticas, trabajadores de los shoppings, les ambulantes, junto al resto de les trabajadores de los distintos sectores, con les estudiantes y vecines seríamos imparables. Necesitamos Comités de seguridad e higiene por zonas, para poder pelear por nuestras vidas, por la prohibición de los despidos y suspensiones, para que se respeten los salarios, para defender y garantizar el acceso a la salud, para exigir medidas a la altura de esta enorme crisis, como los test masivos que implementaron en países como Corea y que hasta la OMS recomienda. Estas son razones suficientes para organizarnos; si ponemos nuestra fuerza en juego podemos imponerle al Estado que de vuelta sus prioridades, que se destinen todos los recursos necesarios a la salud y no a la deuda o a subsidiar a empresas privadas. |