Esta semana el gobierno federal, anunció emergencia sanitaria en todo el país tras rebasar los mil contagios, según los números oficiales.
El único plan que dejó ver para enfrentar la pandemia es una cuarentena hasta el 30 de abril, que, no garantiza los medios para que la puedan llevar adelante millones de trabajadores de sectores “no esenciales”, como los que tienen que continuar haciendo guardias, los que están en el sector informal y viven al día, o precarizados y sin derechos.
Nada se dijo sobre los test masivos, ignorando una de las principales recomendaciones de Tedros Adhanom, director general de la Organización Mundial de la Salud: “Test, test, test”. Una cuestión fundamental, considerando que logró doblar la curva de contagios en Corea y que Alemania anunció que se harían 500 mil test diarios.
Los trabajadores nos enfrentamos a una cuarentena en la que millones siguen trabajando y por el carácter de su trabajo no podrán parar sin afectar sus ingresos. Buscan imponernos una negativa a aplicar pruebas masivas, “descansos” a costa de nuestras vacaciones con pago de 50% de salario, como en General Motors, Volkswagen y empresas aeronáuticas, despidos masivos como el anuncio de las patronales del turismo en el que afirman que “peligran” 1.7 millones de empleos en esta rama y un alza de precios de los productos básicos que en algunos lugares, como Wal-Mart, el kilo de huevo está en 70 pesos.
La situación demanda una respuesta clara de nuestras principales centrales sindicales como lo es la Unión Nacional de Trabajadores, que agrupa a sindicatos fundamentales como el Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (el sindicato universitario más grande de Latinoamérica), el Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (con más de 60mil trabajadores), la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México, el Sindicato Independiente de Trabajadores de Volkswagen (la planta más grande de VW en el país), Sindicato Único de Trabajadores del Hospital para el Niño Poblano, así como sindicatos de trabajadores estatales y universitarios y otros sectores fundamentales como petroleros.
¿Pacto social o romper la tregua?
La semana pasada, la dirección del STUNAM publicó un desplegado en la revista Proceso exigiendo un “pacto social que reoriente el modelo de desarrollo”.
El comunicado menciona, escuetamente, que una de las consecuencias de la austeridad republicana es la debilidad estructural del Estado para dar respuesta la crisis sanitaria y exige infraestructura y equipos modernos para el sector salud, acceso universal a las pruebas del covid-19 y controlar los precios de insumos básicos y medicamentos. Medidas elementales con las que estamos de acuerdo; pero, lamentablemente, repite el viejo esquema de un dialogo institucional entre empresarios, el gobierno y los dirigentes sindicales.
Es decir, busca un pacto social que, aunque pone sobre la mesa demandas progresivas pero insuficientes, pretende presionar al Estado y los empresarios. Sin embargo -pese a las afirmaciones del gobierno federal de sancionar a las empresas que obliguen a trabajar o descuenten salarios-, nada se dice de que las grandes trasnacionales ya están recargando la crisis económica en nuestras espaldas, con cuarentenas pagadas a la mitad del sueldo o directamente sin goce de sueldo y despidos en varios gremios. Una central sindical que se considera democrática y que defiende a los trabajadores no puede callar sobre esto que afecta tanto a afiliados a la UNT como a millones que no lo están.
Los empresarios que vienen de una sacudida importante tras la crisis del 2008 tienen poca certidumbre de cara al futuro pero algo claro: preservar sus ganancias millonarias a costa de la salud de nuestras familias.
Preguntamos: ¿cuántas minas ha parado Grupo México? ¿Cuántos trabajadores siguen laborando en los Sanborns de Slim y sus call centers? ¿Cómo es posible que una trasnacional como General Motors, que sólo en el primer trimestre del 2019 reportó ganancias por 2.1 mil millones de dólares, no pueda pagar al 100% los salarios de los trabajadores? ¿Por qué se siguen manteniendo guardias en dependencia estatales? ¿Por qué no se prohíben los despidos por ley, si Morena tiene mayoría en ambas cámaras y el ejecutivo; y además el presidente puede realizarlo mediante decreto?
Frente a esta situación es urgente que esta central obrera exija medidas concretas: tests masivos, permisos pagados al 100% para todos los trabajadores de las empresas que se consideran no esenciales así como para quienes sean población de riesgo o con hijos menores de edad, prohibición de los despidos en medio de la pandemia, ninguna familia puede quedar en la calle.
A su vez es clave reforzar el sistema de salud, donde ya empiezan a haber trabajadores infectados por falta de insumos básicos. La UNT debe exigir la centralización y unificación del sistema público y privado de salud, bajo control de expertos y sus trabajadores para garantizar acceso y atención gratuita para toda la población.
Para garantizar presupuesto suficiente es necesario dejar de pagar la ilegítima deuda externa que asciende a 456 mil 251 millones de dólares y poner impuestos progresivos a las grandes fortunas de los principales empresarios nacionales: Slim acumula una riqueza de 60,9 mil millones de dólares (equivalente al 31% del PIB de EEUU) a costa de la precarización de millones de trabajadores en varios países, Germán Larrea, dueño de Grupo México, el responsable de dos catástrofes ambientales en el país, acumula una riqueza de 13 mil 300 millones de dólares.
Para que ningún empresario lucre con las necesidades de la población en medio de la pandemia es necesario plantear la reconversión de la producción bajo control de los trabajadores. ¿Los trabajadores de Volkswagen Puebla (agremiados a la UNT) no podrían producir respiradores? Allí tenemos ejemplos de que sí se puede hacer, en las empresas automotrices del Estado Español e Inglaterra.
Una medida básica que se puede garantizar en los próximos días, es retomar el ejemplo de la CGT española, que frente a la incompetencia de su gobierno para garantizar insumos básicos para el sector salud, compró 10 mil cubrebocas y los entregó a los trabajadores. ¿No podemos donar un porcentaje de las cuotas sindicales de todos los gremios de la UNT para donar material básico a nuestros enfermeros y doctores?
Urge entonces romper la tregua con el gobierno federal y exigir medidas que ponga nuestra salud y nuestras familias por encima de las ganancias de los grandes empresarios. ¡Nuestras vidas valen más que sus ganancias! |