Foto: Indymedia Argentina
Soy docente de primer grado. Todos los días estoy pensando en las clases, en la planificación, en las propuestas didácticas, en cómo estarán las niñas y los niños de primerito.
Soy docente sensible, sensible por las y los pibes, por sus condiciones de vida, sus oportunidades. También, pienso en sus familias, ¿qué estarán haciendo? ¿Mantendrán sus trabajos? ¿Tendrán wifi? ¿Les llegarán las propuestas que les mando? ¿Y qué pasará con las 6 familias con las que aún no me pude comunicarme? ¿Cómo estará la escuela?
Entonces, me encontré con un posteo.
"Hola a todos!!! Aquí va uno de mis cuentos del libro Cuando la tierra habla wichí, para compartir con los más chicos. Espero que lo disfruten! Las ilustraciones son de Andres Justiniano Sierra. Y la música de fondo es de Daniel Tinte, 50 vueltas calchaquistas al sol", así puso la escritora Fernanda Rossi en las redes sociales. Y como yo era amiga en la red social me llegó.
Un posteo sensible y solidario en tiempos de pandemia y clases virtuales. Pero también en el marco de las muertes por desnutrición que hay en la provincia en lo que va del año. Son 17 bebés, niñas y niños de las comunidades. Algo que me llena de odio, bronca, pero que me mueve para cambiarlo todo de raíz.
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