La entrevista, que tuvo lugar este martes en la Torre Ejecutiva y duró casi una hora y media, fue organizada a pedido del Frente Amplio. Concurrió una delegación integrada por Javier Miranda, Mario Bergara, Daniel Olesker y Juan Castillo mientras que por el gobierno participaron Luís Lacalle Pou, el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, y la ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche.
Durante la reunión el Frente Amplio también presentó parte de sus propuestas, que habían sido adelantadas el lunes en una conferencia de prensa a cargo del presidente del Frente Amplio Javier Miranda.
Unidad nacional o impuestos al capital
Luego de finalizada la entrevista los representantes del Frente Amplio dieron una conferencia de prensa en la que comentaron las características del encuentro.
La delegación destacó el dialogo fluido con el presidente y su predisposición a generar un acuerdo nacional y tenderle la mano al gobierno en esta coyuntura.
Los voceros frenteamplistas se encargaron de remarcar el tono positivo del encuentro, remarcando que acuerdan con la forma en que gobierno viene manejando esta crisis, más allá de solicitar profundizar algunas medidas.
Estrenando este nuevo rol de opositores, fue Olesker el que reiteró la propuesta de un salario mínimo nacional mientras dure la emergencia, como forma de apoyar a los casi 300mil uruguayos que atraviesan una situación crítica en este momento y no se encuentran incluidos en las ayudas actuales.
Bergara reconoció que tienen una visión en sintonía con el gobierno en relación a que hay que "gastar hoy para evitar en lo posible el deterioro productivo y en el empleo y que en el "día después sea mucho menos costoso recomponer y normalizar la situación".
Más allá de alguna declaración genérica y poco precisa de Javier Miranda, quien planteó en la conferencia de prensa del lunes que se deben recaudar aportes tributarios de “gente que ha ganado dinero y se ha beneficiado” el paquete de medidas presentado por el Frente Amplio no incluye medidas concretas en relación a gravar al capital.
El Frente hace suyo el discurso del gobierno acerca de la unidad nacional y el esfuerzo de todos para enfrentar esta situación y deja de lado que los grandes perjudicados por la crisis sanitaria son los trabajadores y el pueblo que hoy se encuentra perdiendo sus trabajos o en seguro de paro, afrontando un nuevo aumento de tarifas y de bienes de consumo básicos.
Mientras tanto los grandes empresarios a lo sumo tienen una pausa en sus ganancias producto de la falta de actividad económica, pero no están siendo afectados directamente por ninguna medida concreta del gobierno; por el contrario mantienen sus privilegios de subsidios, exoneraciones impositivas y préstamos blandos.
Que izquierda necesitamos
La posición del Frente Amplio es clara; si bien dicen que no son el gobierno, se plantan como una oposición “responsable”; con un dialogo fluido con las autoridades y dispuesto a colaborar.
Es sintomático que frente a un gobierno que viene a ajustar el Frente Amplio cierre filas y se coloque como un garante por izquierda de la estabilidad y el orden.
En estas semanas tanto José Mujica como Danilo Astori vienen actuando como voceros oficiosos de la coalición de izquierda. En sus declaraciones ambos han compartido las acciones del gobierno, planteando que el descuento salarial que se aplicará a una franja de los trabajadores públicos se extienda a los trabajadores privados.
Mujica incluso propuso bajar el piso del salario sobre el que aplicar el impuesto, llevándolo a 50mil pesos, aún cuando la canasta básica en la actualidad se ubica por encima de los 80mil pesos; es decir propone rebajarle el sueldo a quienes ya hoy no tienen un ingreso decoroso que cubra las necesidades.
La presencia del dirigente del Partido Comunista Juan Castillo en la entrevista con Lacalle Pou muestra que este sector también termina convalidando la línea de apoyo al gobierno para gestionar esta crisis.
Los trabajadores y sectores populares no necesitan este tipo de izquierda, que por detrás del mito de la unidad nacional, se propone garantizar la continuidad de un régimen hecho a la medida de los empresarios.
El camino lo marcan aquellos que comienzan a movilizarse y exigir al gobierno que se aseguren condiciones de vida dignas para todos; los vendedores ambulantes, los feriantes, los trabajadores del transporte, los que reclaman y protestan con cacerolazos.
Para dar una salida a esta crisis y a favor de los intereses populares es necesario una izquierda anticapitalista que luche y se movilice para que la crisis la paguen los capitalistas, con impuestos progresivos a las grandes fortunas y afectando las ganancias de los empresarios para contar con dinero para enfrentar la crisis sanitaria y social.
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