A medida que se extiende la pandemia, avanzan los despidos y las suspensiones en las ramas que se ven más afectadas por el parate obligatorio. Esta brutal crisis social y económica se percibe en todo el mundo. En nuestro país, en La Izquierda Diario recibimos centenares de denuncias de trabajadoras y trabajadores de los atropellos patronales, con despidos y suspensiones a granel. Frente a eso, ¿dónde está la conducción de los sindicatos?
Negociando con los empresarios y el Gobierno. Y no precisamente a favor de los trabajadores.
Lo cierto es que ni el DNU del Gobierno nacional prohibiendo despidos, ni la promesa de erogación de $ 35 mil millones de pesos en subsidios para salarios, han evitado la prepotencia patronal. Las patronales no quieren perder un peso en esta crisis. Quieren descargarla sobre sus trabajadores.
Incluso en industrias y servicios esenciales, los sindicatos han tenido una actitud condescendiente con las patronales, en el marco de esta situación crítica.
En el caso de las Telecomunicaciones fueron los propios trabajadores quienes se negaron a realizar tareas por no contar con las medidas de seguridad correspondientes para ellos y sus familias y para los usuarios.
Tomemos el ejemplo de los trabajadores y trabajadoras aeronáuticos que desde un primer momento de la crisis sanitaria no solo pensaron en garantizar la salubridad de los trabajadores de los aeropuertos, sino también pensaron en un plan integral ante la imposibilidad de viajar de algunos varados en el exterior.
En el caso de Mondelez Victoria (alimentación), los trabajadores denuncian las fallas e ineficiencias de las medidas de prevención ante el virus. Es que la patronal quiere seguir ganando a costa de su trabajo, aunque no son productos alimenticios de primera necesidad.
Frente a todos estos hechos, las conducciones sindicales mantienen un silencio estruendoso. Lo contrario de los empresarios que abiertamente piden no pagar impuestos o aportes patronales. De la reunión de este viernes habrá que esperar poco y nada. |