En tanto aún no fueron reincorporados 7 trabajadores (de los 22 despedidos que hubo en febrero) del mismo sector. El responsable de las cesantías es el intendente Pablo Grasso a pesar de que hay un decreto que impide despidos o suspensiones en todo el país.
La polémica decisión tomó público conocimiento durante los primeros días de abril, cuando les llegó la notificación del fin de sus contratos a 9 trabajadores del SIPEM y se suman a 7 trabajadores del mismo sector que aún siguen despedidos desde el mes de febrero. Muchos y muchas trabajadoras son sostén de familia que depende de su fuente laboral en la difícil situación económica que está atravesando gran parte de la comunidad de Río Gallegos.
Las y los trabajadores del SIPEN dieron una dura lucha durante cuatro años, contra la precarización laboral, ya que trabajaban sin ninguna cobertura de salud que los proteja a ellos y a sus familias. Hay que sumar que no estaban reconocidos como trabajadores municipales y no tenían posibilidades de organizarse sindicalmente, por lo que no tenían los mismos beneficios que les corresponde bajo el convenio laboral de las y los trabajadores municipales. Pero luego de una lucha implacable a mediados del año pasado y con un gran respaldo de toda la comunidad que los acompañó con actividades artísticas y las movilizaciones que realizaban durante los izamientos dominicales, pudieron conseguir ser incorporados al convenio municipal y gozar de los mismos derechos a partir de noviembre del 2019.
Fue una lucha ejemplar para derrotar la precarización laboral a la que estuvieron sometidos durante la gestión del intendente radical Roberto Giubetich.
Lamentablemente a principios de este año comenzaron los despidos a poco de asumir la actual gestión de intendente kirchnerista Pablo Grasso, que además de despedir a las y los trabajadores del SIPEN hay que sumar a más de 80 trabajadores del mismo municipio.
La decisión de dejar cesante a trabajadores municipales en un momento tan crítico para quienes están viviendo en Río Gallegos es muy repudiable, ya que hace una semana atrás salieron datos del Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) del segundo semestre del 2019, que afirman que el 25, 7 % de quienes habitan en la ciudad son pobres y en datos concretos son alrededor de 7400 habitantes, de los cuales unos 3300 están en una desesperante situación de indigencia.
Las y los trabajadores del SIPEM están esperando las respuestas de la autoridades municipales, mientras están buscando el respaldo de sindicato municipal SOEM y esperan una pronta solución que nadie quede en la calle y sin sustento para sus familias. |