La cuarentena destapó la olla y dejó al descubierto la situación de precariedad laboral que viven miles de jóvenes a lo largo de todo el país. Durante el trascurso de la semana salieron a la luz miles de denuncias a empresas multinacionales como McDonald, Starbuks, KFC, etc. En la región del Alto Valle también trabajadoras de Isadora y Todo Moda denunciaron descuentos importantes en sus sueldos.
La empresa que se suma a la enorme fila de empresarios que se aprovechan esta crisis para despedir, suspender y no pagar salarios es N&S Food Hall. Se trata de una empresa gastronómica con sucursales en distintos puntos del país como en Mendoza, Buenos Aires, La Plata y Salta, que desembarcó en la provincia de Neuquén en octubre del 2019. El gerente del local, en una entrevista comenta que se trata de una gran apuesta gastronómica sumamente exitosa.
La Izquierda Diario entrevistó a trabajadores que nos cuentan las terribles condiciones de precarización laboral en las que trabajan. A continuación, reflejamos algunos de sus testimonios:
“El patio de comida tiene once locales con diferentes menús, divididos en 3 razones sociales: Each, Kbk, y Tions. El 90 % estábamos en negro y trabajábamos en pésimas condiciones por un sueldo que no te alcanzaba ni para comer el mes entero. Cuando venía el sindicato nos decían que desaparezcamos, que nos escondiéramos en el estacionamiento y si no acatábamos nos amenazaban con despedirnos. Algunos compañeros estaban en blanco por cuatro horas y trabajaban ocho. Si trabajabas 16 horas te pagaban 12. La comida de personal la mayoría de las veces estaba en mal estado, pero también nos hacían lavar carne con lavandina para después sacar lomitos”.
“Días antes de la cuarentena obligatoria, trabajábamos sin ningún tipo de protección y con total incertidumbre ¿Sabes lo que es levantarte todos los días y no tener ninguna certeza de tu laburo? Hasta que en un momento te llaman, te sientan y te dice que mañana no vengas más, que es por fuerza mayor, como me paso a mí. Les pedí que me pagaran los días trabajados y me dijeron que no había plata. ¡Cómo no van a tener plata cuando en los primeros meses facturaban un millón por día! Encima cuando trabajábamos 16 horas y nos pagaban 12, los feriados nos pagaban como cualquier día, te descontaban por cualquier cosa. El último mes hubo descuentos de $5000 o $8500 sin razón alguna. Plata hay, son unos miserables, para ellos pagarnos el mes es un vuelto”.
“Cerraron el Food Hall por la pandemia y no nos dieron ninguna certeza. Nos dijeron que el aguinaldo no lo iban a pagar (lo pagan en cuotas) y que liquidarían los días trabajados. Al día de hoy no nos pagan, los encargados nos dicen que no saben nada. El sindicato no responde y todos los canales judiciales están cerrados. El Estado nos dejó a la deriva, como siempre, porque mientras no tenemos para pagar nuestros techos los empresarios tienen la panza llena.”
“No sé si le tengo más miedo a la policía o al quedarme sin comida. Es 10 y todavía no tengo noticias sobre mi sueldo. Me cansé de preguntar y no recibir respuestas. Ni siquiera saber cuánta plata voy a cobrar. Me da miedo seguir perdiendo cosas importantes por la poca responsabilidad de quienes manejan la empresa. ¿No piensan en quienes tenemos vacíos los bolsillos y por ende también nuestros estómagos? ¿Cómo le explicas a la panza que hoy es de nuevo arroz o fideos, que quizá mañana no sea ninguno de esos dos? ¿Cómo racionar para que alcance si todavía no sabemos cuántos días más vamos a estar sin trabajar y sin cobrar lo que nos corresponde? El sistema que rige al mundo se cae a pedazos y quedarse en casa no es igual para todos".
“Porque no me pagaron me quede sin un lugar donde vivir. Hoy nos queda solamente un paquete de arroz y medio y dos de fideos. Que difícil mantener la calma cuando no se recibe respuesta. Que horrible pensar en que nos va a matar el hambre. Que si salimos a la calle a buscar trabajo o vender comida corremos riesgo de que la policía nos agarre. No sé cuántos días más vamos a aguantar comiendo lo menos que podamos. O juntándonos entre vecinos para hacer una comida entre todos, mientras los dueños de la empresa suben estados con un desayuno enorme y cargado de cosas ricas, nos dicen que "no hay plata” para pagarnos, que si cobramos lo del ANSES esa plata se descuenta de nuestro sueldo, que nos van a pagar solo algunos días y no saben cuándo, mientras ellos están bien nosotras podemos morir de hambre”.
Los relatos dan cuenta del desprecio que sienten estos empresarios por las y los trabajadores que generan sus fortunas. Una empresa que fue presentada en los grandes medios de comunicación locales como un proyecto gastronómico moderno e innovador, en realidad se basa en las peores condiciones de trabajo pasando completamente por encima de la legislación laboral y actuando en absoluta ilegalidad.
Pero en todo el país miles de jóvenes trabajadores y trabajadoras se hartaron de los abusos patronales y están sacando a la luz que, si en tiempos “normales” las empresas buscan sacar ventajas, en momentos de crisis como este muestran su peor rostro. Así también empiezan a quedar expuestas las conducciones sindicales, que lejos de representar y pelear por los derechos de las y los trabajadores, actúan como verdaderas cómplices de los empresarios, pactando despidos, suspensiones, recortes salariales o haciendo la vista gorda a la precariedad laboral.
Por eso desde La Izquierda venimos reflejando las denuncias de miles de laburantes cuya realidad es ignorada por el Estado, los sindicatos y los grandes medios de comunicación. Junto a la Juventud Trabajadora del PTS en Frente de Izquierda nos ponemos a disposición para colaborar con la organización y enfrentar los ataques que se multiplican por parte de los empresarios.
Nuestras vidas valen más que las ganancias de quienes que nos tratan como material descartable. Como plantean Nicolás Del Caño y Andrés Blanco, necesitamos conquistar la prohibición efectiva de todos los despidos y que se garantice el 100% del salario. Impuestos progresivos a las grandes fortunas para garantizar un salario de emergencia de $30.000 para todos los trabajadores no registrados y sin ingresos. Medidas preventivas sanitarias para quienes siguen trabajando.