Una flota de 46 helicópteros del Ejército desplegados en todo el país se dedica a controlar desde el aire los movimientos en las calles. Cada vez más coerción estatal y militarización de la vida pública.
Una flota de 46 helicópteros del Ejército desplegados en todo el país se dedica a controlar desde el aire los movimientos en las calles. Cada vez más coerción estatal y militarización de la vida pública.
El Ejército se instaló en varias localidades con la excusa de realizar tareas llamadas de asistencia, como reparto de comida en las escuelas, tratando de naturalizar su presencia y realizando tareas, como reparto de comida, con las que pretenden reemplazar el trabajo cotidiando que sectores como los y las docentes, auxiliares y familias realizan todos los días en escuelas y comedores expresando la solidaridad con la comunidad que vive penurias cada vez más inauditas.
La tarea del Ejército no es otra que la de ejercer, con la excusa de asistir a la población, un férreo control social. ¿Quién se animaría a protestar porque no puede alimentar a su familia si está rodeado de militares?
Pero además, por si faltara algo, una flota de 46 helicópteros militares patrullan los cielos mirando atentamente lo que sucede en las calles. Otra vez, la única razón de esto es ejercer un férreo control policial sobre la población.
Este martes, el Ejército hizo una demostración de estas tareas contra el “enemigo invisible” de la que pudieron participar algunos medios, como Infobae que “patrulló” los aires desde uno de los helicópteros. También, el sitio amigo de milicos titula este martes: La custodia en el cielo – un día de patrulla con Aviación del Ejército, y relata: “Desde el primer día en que todo habitante en suelo argentino debió ponerse en cuarentena las aeronaves con las que cuenta el Comando (de Aviación del Ejercito Argentino NdeR) desperdigadas a lo largo y ancho de la Argentina comenzaron a realizar vuelos de patrulla por diferentes regiones con el objetivo de contribuir con información a aquellas autoridades que requieran cotejar el grado de acatamiento a la cuarentena", relatan apasionados.
Puesto a enfrentar al famoso “enemigo invisible” el Ejército despliega fuerzas controlar “para actuar rápidamente”. Las tareas humanitarias son el dulce con el que el gobierno quiere naturalizar su presencia, que debe ser repudiada activamente. Son la expresión concreta de aquel “demos vuelta la página” de Alberto Fernández.
Los mismos militares dejan claro su propósito: “Nosotros lo que hacemos es hacer helipatrullajes, para poder avisarle a las fuerzas de seguridad, que son quienes pueden intervenir, donde se están produciendo las concentraciones de ciudadanos que nosotros observamos desde el aire. Son ellos los que después van a actuar para intentar desalentar que la gente salga de su casa.”
Ya sabemos cómo intervienen las fuerzas de seguridad frente a las personas que circulan por la calle, sobre todo contra las personas que viven en barrios populares, aunque los abusos ya han traspasado esa frontera como vimos lo que tuvo que vivir un reporteo de Canal 26. El hostigamiento, los aprietes y todo tipo de abuso son la consecuencia lógica de haber empoderado a las fuerzas represivas.
Es urgente repudiar todo tipo de avance contra a las libertades democráticas. Que la pandemia y la cuarentena obligatoria no sean la excusa para naturalizar la militarización y la vuelta del Ejército y las Fuerzas Armadas para repeler toda expresión de protesta y de bronca.