Con el 14 % del total de las personas infectadas en el país, comparte el ranking con España y otros países. Tras décadas de desinversión en salud pública, el país ostenta un triste puesto en el podio mundial de profesionales víctimas del Covid-19. Así lo denuncia Fesprosa en base a datos del Ministerio de Salud.
Nota aclaratoria (20/04): el título original de esta nota era “Argentina, primera a nivel mundial en proporción de personal de salud infectado con Covid-19”, y tomaba como fuente directa un informe de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (Fesprosa). El sitio Chequeado.com corroboró (y las autoridades de Fresposa lo admitieron) que en verdad Argentina no superó a España en ese triste “ranking” y que se habían utilizado datos desfasados. Hecha la aclaración lo que sigue es la nota tal cual fue publicada originalmente, basándonos en los datos inicialmente brindados por Fresprosa.
La Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (Fesprosa), denunció este viernes que el país “tiene la tasa más alta de personal de salud infectado con coronavirus” a nivel mundial.
En un comunicado difundido este mediodía, Fesprosa afirma que “la cifra que hoy reconoció el Ministerio de Salud es la más alta del mundo, superando a la de España. Fesprosa exige a las carteras de Salud y Producción acciones coordinadas y medidas urgentes”.
La entidad gremial asegura que “la campaña desarrollada por Fesprosa con el registro de la sociedad civil hizo que hoy el Ministerio de Salud diera las cifras oficiales sobre los contagios de Covid-19 en el personal de salud”.
Según esos datos oficiales, un 14 % de los 2.669 casos confirmados de coronavirus en la Argentina corresponde al personal de salud que atiende la pandemia. De esos 374 positivos, tres han resultado en muertes, una en La Rioja, otra en Chaco y otra más en Río Negro.
“La tasa del 14 % supera a la -hasta ahora más alta del mundo- de España que se ubicaba en el 13 %”, comparan desde Fesprosa, cuyo Consejo Ejecutivo Nacional sostiene que “el seguimiento de la curva de infectados en el personal de salud es absolutamente indispensable”.
En línea con esa exigencia de Fesprosa, en un artículo publicado ayer en este medio, las diputadas porteñas Myriam Bregman y Alejadrina Barry (del PTS en el Frente de Izquierda Unidad) explican por qué es urgente que se trate su proyecto de ley de emergencia en salud, presentado a fines de marzo en la Legislatura, cuyo primer punto plantea la realización inmediata de test masivos a los profesionales de la salud.
“Que Argentina tenga la tasa más alta del mundo de personal de salud infectado es alarmante y exige medidas urgentes de testeo masivo, provisión de elementos de protección personal y acciones coordinadas para la fiscalización sanitaria del sector privado, así como la incorporación de los trabajadores a los comités de crisis”, sentencia Fesprosa en su comunicado.
Y por último solicitaron “una entrevista urgente a los ministros Ginés González García de Salud, y Matías Kulfas, de la Producción, para discutir con ellos el plan de provisión de elementos de protección personal”.
Como viene informando La Izquierda Diario desde su creación en 2014, la decadencia de la salud pública en Argentina no es una novedad y mucho menos ha sido descubierta con esta pandemia. Desde hace décadas los hospitales, las clínicas y salas de primera asistencia barriales, tanto de gestión nacional, como provincial y municipal, han sufrido un constante desfinanciamiento.
Las criminales gestiones de Mauricio Macri como presidente y María Eugenia Vidal como gobernadora de la provincia de Buenos Aires no deben hacer olvidar lo que se hizo en los años previos. Desde los 90 el maltrato a la salud pública fue inversamente proporcional al buen trato recibido por los organismos internacionales y los acreedores privados, los buitres, de parte de todos los gobiernos. Y se sabe que cuanto más se paga la deuda, menos salud, educación, vivienda y trabajo hay.
La situación de emergencia de la salud pública también implica la extendida precarización y flexibilización de las tareas llevadas adelantes por profesionales de la medicina, la enfermería y demás especialidades del área, con salarios de pobreza y niveles de superexplotación extenuantes para trabajadoras y trabajadores hoy considerades, hipócritamente, “esenciales”.
Hoy el propio Ministerio de Salud debe reconocer que el de la Argentina está en la cima del podio mundial de los personales de salud con más infectadas e infectados de Covid-19. Se ve que no alcanza con aplausos desde los balcones, palmadas en la espalda por parte de funcionarios y elevación a la categoría de “héroes”. El problema es estructural.