La empresa toma esta medida con aval del gremio de empleados de call center, ATACC. Se apoyan en el artículo 223 BIS de la Ley de Contrato de Trabajo del gobierno, que deja abierta las puertas a negociaciones entre gremios y empresas para pactar suspensiones masivas. Lo más insólito, es que la empresa ya había anunciado que pagaría todas las licencias correspondientes al 100% antes que se decrete la cuarentena nacional. Esto quiere decir que recursos no le faltan y que oportunistamente aprovecha el arreglo del gremio para avanzar sobre los derechos de los trabajadores.
Los trabajadores vienen pidiendo que la empresa les brinde las herramientas para trabajar, sin embargo la compañía en su carta de suspensión dice que toman esta determinación “con el objetivo de preservar al máximo los puestos de trabajo”. Al mismo tiempo, vemos que esa empresa abre búsquedas laborales externas por sus redes sociales. El colmo del cinismo, priorizando sus ganancias por sobre sus empleados.
Esta patronal cuenta con 1800 trabajadores, con al menos 4 cuentas relacionadas a la compañía Claro, empresa que es de amplio conocimiento una de las número 1 en telefonía a nivel nacional. El dueño de Claro, Carlos Slim, es el decimosexto hombre más rico del mundo. Todas las cuentas de la empresa actualmente siguen funcionando, y generando ganancias cada minuto. ¿Por qué las y los trabajadores tenemos que pagar los costos de la pandemia y de la ineficiencia técnica de la empresa para asegurar el trabajo desde casa a todos sus empleados?
Muchos de estos trabajadores son madres y padres, en épocas previas a la pandemia tenían dos trabajos porque el sueldo no les alcanza. ¿Cómo van a hacer con un recorte del 35% en su sueldo ? Para ellos somos sólo números, pero lo cierto es que detrás de cada trabajador hay una familia que vive las consecuencias de estas privaciones. ¿De repente hay que elegir entre educación, comida, salud?
Como contracara, vemos que a quienes siguen trabajando se le carga con el doble de trabajo, supliendo los puestos suspendidos con los mismos trabajadores. Incluso, algo que la empresa ya sabe, es que varios call center de la región, como los situados en Perú que compartían la atención con Continuum, han cerrado definitivamente sus puertas. Esto genera que aún más llamadas se vuelquen a la recepción de los agentes.
Los recursos están para que todos trabajemos y, quienes no puedan, sigan cobrando sus sueldos íntegros. Es momento de cuestionar las prioridades. Nuestras vidas valen más que sus ganancias.
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