Fotografía: EFE // Andrea Gebert
Desde el día martes hasta el domingo la huelga afecta el transporte público en todo el país, circulando sólo un tercio de los trenes de larga distancia y entre el 15 % y el 60 % de los regionales, con millones de pasajeros afectados. Desde el día lunes ya están en huelga los trenes de mercancía lo que costaría a la industria alemana acerca de 500 millones de euros. Solo a la Deutsche Bahn cada día en huelga les cuesta 10 millones de euros. El jefe de la federación de la industria y el comercio alemán (DIHK), Eric Schweitzer dijo: “Si la huelga durará efectivamente seis días, cadenas de transporte pararán, se vaciará el stock, la producción se dificulta.” Una huelga con una enorme fuerza económica.
Es por eso que de nuevo toda la prensa burguesa atacó duramente a la medida de los maquinistas “tomar como rehén a la población” y demonizando al jefe del sindicato Claus Weselsky como “loco”. Así mismo el gobierno y la DB denunciaron la huelga como “irresponsable y desproporcionada”. Igualmente el sindicato “oficialista” EVG atacó a la huelga, bastante irónico dado el hecho de que ellos mismos advirtieron huelgas frente a la intransigencia de la DB en las negociaciones. Una verdadera alianza reaccionaria entre el empresariado, sus medios de comunicación, el gobierno y la burocracia sindical.
Se trata de la octava medida de fuerza de la GDL en estas negociaciones colectivas. Las demandas son un 5 % de aumento salarial, la reducción de las horas laborales y, sobre todo, el derecho de negociar para todos los miembros del sindicato. En el momento, la GDL solamente tiene el derecho a negociar para los maquinistas, aunque ya está organizando a revisores y al personal de los vagones por las que solamente la EVG puede negociar sus condiciones laborales. Este sindicato que es parte de la central sindical DGB se ha mostrado incapaz para los trabajadores de mejorar sus condiciones por su tregua absoluta con el capital. Por eso la GDL y su política más combativa (pero no menos burocrática), que en un primer momento solo organizó a los maquinistas, creció mucho en los últimos años.
Frente a esto, el gobierno lanzó un proyecto de ley de la „unidad de los convenios” que solo permite al sindicato mayoritario en una empresa de negociar un contrato colectivo, lo que significa la prohibición del derecho a huelga a todo el resto de los sindicatos. La huelga de la GDL se ha vuelto el caso emblemático de lucha contra este proyecto de ley anti-obrero que incluso viene siendo apoyado por las cúpulas sindicales de la industria y del DGB, en comparación con un tímido rechazo del sindicato de los servicios ver.di y de los profesores GEW.
El 22 de mayo se va a aprobar la ley en el Bundestag por lo cual la DB no responde a ninguna demanda de los maquinistas, lo que las llevó a medidas cada vez más radicales de lucha. Incluso hay sectores de trabajadores que exigen una huelga indefinida. No es Weselsky el “diablo” que toma a todo el país como “rehén” sino la DB con su nula respuesta, esperando hasta que la política cumpla su rol pro-empresarial y declare illegal la huelga.
Es por eso que se juega parte del destino de los derechos de la clase obrera alemana en la huelga maquinista. Si pierden y entra en vigor la “ley de la unidad de los convenios”, será un duro golpe al ya limitado derecho a huelga. Si ganan, puede cambiar favorablemente la relación entre la clase explotada y la explotadora. |