La histórica declaración en simultáneo el 17 de diciembre de 2014 del presidente norteamericano Barack Obama y de Cuba, Raúl Castro, anunciando la reanudación de las relaciones diplomáticas entre ambos países después de 46 años, fue el fruto de alrededor de 18 meses de negociaciones promocionadas directamente por el Vaticano y en particular por Mario Bergoglio.
Se trata de un nuevo hecho histórico en las relaciones internacionales del Estado cubano que por cierto no tiene nada de “santo” ni de progresivo para los intereses del pueblo cubano. La visita es el “broche de oro” de las nuevas alianzas que viene tejiendo la burocracia castrista con las instituciones más reaccionarias del planeta, el gobierno de EEUU y la Iglesia Católica.
Estas nuevas alianzas son la expresión política a nivel internacional de la restauración capitalista que a pasos acelerados viene imponiendo Raúl Castro abriendo la economía al mercado internacional. Las acciones de las grandes empresas de turismo yanqui están en alza y la mayor parte del “exilio cubano” haciendo nuevos negocios en su vieja tierra. Mientras tanto, de la mano del quite de “subsidios y gratuidades”, la pobreza ya alcanza el 20%. Se ve cada vez más claramente cuál es el futuro que le espera a las masas cubanas con la restauración capitalista.
A cambio, la burocracia castrista está siendo aceptada como conductora del proceso, sin abandonar el control político del Estado ni modificar el reaccionario régimen de partido único. Con la perspectiva ya anunciada del retiro de Raúl Castro en 2018 y su reemplazo por Miguel Díaz Cané (actualmente número 2 del gobierno), el proceso va siguiendo en líneas generales el antecedente de China o Vietnam.
El rol de la Iglesia Católica
El acercamiento con la Iglesia, fue preparado meticulosamente por el gobierno cubano desde que en 2010 otorgó a la Iglesia Católica de Cuba una relevancia histórica en la política nacional a través del Cardenal Jaime Ortega que negoció la liberación de los célebres presos políticos cubanos de 2003 junto al Estado español. Desde entonces la Iglesia se transformó en el principal agente político dentro de la isla después del gobierno y el Partido Comunista, y su principal rol hasta ahora ha sido impulsar la negociación con EEUU.
Esta institución archi reaccionaria que el Papa Francisco viene tratando de “relegitimar” ante la opinión pública mundial tras haber apoyado el 99,9% de las dictaduras militares represoras a nivel mundial, ser una de las principales traficantes de armas del mundo y estar llena de curas pedófilos y escándalos de corrupción; esta milenaria institución nunca ocultó sus objetivos estratégicos para Cuba que es devolver el país a la órbita del capitalismo mundial y convertirla nuevamente en parte del patio trasero yanqui como fue hasta 1959.
A principios de 2014 la Iglesia accedió a moderar sus críticas al gobierno que se centran en pedir mayores y más aceleradas reformas pro mercado a través de su revista Espacio Laical que se había transformado en un referente para los sectores críticos por derecha a la orientación de la burocracia castrista. Desde entonces editan una nueva revista, Cuba Posible, y se mantiene a la institución eclesiástica más alejada de la discusión de la política económica y restringida a su rol “predicador”.
Se acelera el proceso de restauración capitalista
Desde diciembre de 2014 sólo se han producido dos rondas de negociaciones en La Habana y en Washington (en las que no hubo acuerdos de importancia) y el apretón de manos en la Cumbre de las Américas en Panamá entre los dos mandatarios. Sin embargo, esta nueva era de relaciones bilaterales ya generó una explosión de negocios e inversiones norteamericanas en la isla.
Hay que recordar que este giro en la política norteamericana hacia Cuba se da en momentos en que las reformas económicas estructurales que viene implementando el gobierno cubano desde 2011 han dado un salto desde marzo de 2014 cuando la Asamblea Nacional aprobó la nueva Ley de Inversiones Extranjeras. Desde entonces, solo las áreas de Defensa, Salud y Educación han quedado al margen de la entrada del capital extranjero. Toda la economía está ahora abierta a la instalación y/o expansión de empresas, no ya bajo la modalidad de empresas mixtas (51% del Estado) como en las décadas anteriores, sino 100% privadas.
Se mantienen algunas “trabas” como la necesidad de aprobación previa por los entes estatales de los proyectos de inversión o la obligación de contratar personal a través del Estado. Pero así también hay grandes beneficios como la exención de impuestos por 8 años a todas las nuevas empresas. Las inversiones se vienen concentrando en el área turística, principal fuente de divisas para el país, y de la que dependen en gran parte otras industrias como la construcción, alimentación, transporte, etc.
Lejos de los argumentos del gobierno que dice aplicar “cuotas de mercado” para “actualizar” el modelo “socialista” cubano, las reformas pro capitalistas que viene aplicando Raúl Castro han generado un aumento de las desigualdades sociales. Hoy la pobreza llega al 20% de la población y el país viene retrocediendo en índice Gini.
Negocios al Alza
Durante la Cumbre de Panamá, se desarrolló la II Cumbre Empresarial de las Américas con más de 700 empresarios, entre quienes se encontraban despreciables figuras como Carlos Slim o Alejandro Bulgheroni, y los Jefes de Estado de la región, una de las “estrellas” de la reunión fueron las nuevas “oportunidades” de negocios en Cuba. A principios de abril se realizó en la sede del Nasdaq en Nueva York una “Conferencia de Oportunidades en Cuba” que reunió más de 200 empresarios norteamericanos y en la que funcionarios de la Casa Blanca explicaron las ventajas de invertir al otro lado del Estrecho de la Florida. Las inversiones que se calculan para los próximos años superan los 10.000 millones de dólares.
El gran interés empresarial se basa en la mano de obra calificada disponible en Cuba a un costo bajísimo medido en dólares y un país con inmejorables condiciones para la industria turística a solo 140 km de EEUU. Se calcula que de levantarse el bloqueo habría un flujo de 1 millón de turistas norteamericanos a Cuba por año, lo que significaría un aumento de alrededor del 50% con respecto a la afluencia total de turistas que hay hoy.
Por otra parte, la reanudación de las relaciones diplomáticas con EEUU potenció el flujo de negocios que mantiene el llamado “exilio cubano” desde Miami a través de sus familiares en la isla. La reforma migratoria que implementó el gobierno de Castro en enero de 2013 ya había permitido un aumento en el envío más o menos legal de dólares (otra de las grandes fuentes de divisas para el país) así como productos escasos en Cuba como electrodomésticos, la adquisición de propiedades. De esta manera invierten de manera creciente en pequeños y medianos emprendimientos en los más variados rubros.
Desde La Izquierda Diario no nos cansaremos de alertar contra todo el falso progresismo latinoamericano, empezando por la burocracia castrista y siguiendo por el kirchnerismo, lulismo, chavismo o evomoralismo que han calificado la nueva “integración” internacional de Cuba como un “triunfo de la revolución cubana”. Muy por el contrario, estas nuevas alianzas reaccionarias que teje Raúl Castro con la Iglesia y EEUU, son un puente directo a la restauración capitalista la cual solo traerá penurias a las masas, tendrá un rol desmoralizador sobre el conjunto de los pueblos del continente y fortalecerá al imperialismo en toda la región para aplicar sus planes económicos, políticos y eventualmente militares. |