Río Negro es la sexta provincia con más infectados, y con una gestión de la crisis brutalmente negligente: en los casos más notorios de focos infecciosos siempre hay enfermeros o médicos involucrados, como demostró el caso emblemático del Sanatorio Río Negro de Cipoletti, que tuvieran que cerrar preventivamente. Un tercio de la población rionegrina cerrada, aislada, profundizando el control social más que elevando la capacidad de respuesta con insumos y testeos masivos
En este contexto, Carreras definió su línea de acción: pegarse como alma al cuerpo al Gobierno Nacional. Parece que hace una década JSRN planteaban “poné el presidente que vos quieras”. Cinco meses después de ese jingle, hoy, Carreras retwitea: “le transmití todo mi apoyo al presidente por las políticas que está llevando adelante para contener el avance de la #pandemia #COVID-19 en el país”.
El FDT rionegrino en la semana que pasó reorientó su discurso: “le estallan los problemas en la cara”. Con un par de críticas de infectólogos y funcionarios de PAMI como bandera, el PJ rionegrino se acordó de hacer de “oposición” cuando a inicios de la pandemia acordaron el cierre de la legislatura, saludando y mostrando su apoyo explícito como bloque a la gobernadora. Decían: “los decretos nacionales y provinciales no son materia opinable”.
Es rosca de pasillo. A unos y otros los une un consenso general: Carreras se pega a Fernández porque “si nos hundimos, nos hundimos todos”. Soria y Doñate, quien comienza a aparecer como figura central de un sorismo aggiornado, porque son el oficialismo nacional. Ni unos ni otros hablan de lo que es fundamental, los despidos, los recortes salariales, el hacinamiento o la falta de vivienda, el crecimiento de los comedores populares y de las ayudadas económicas.
Ninguno habla de cómo impacta la crisis en la población, ni tampoco la falsa oposición peronista del FDT. Los une la defensa programática que sostiene este régimen de dominación: defender la intangible gran propiedad privada, basada en décadas de expoliación de los recursos naturales petroleros y mineros; expropiación de las mejores tierras para turismo extranjero; el enorme entramado de trabajo en negro de la fruticultura con la destrucción del pequeño chacrero que va de la mano; manipulación de precios por parte de las grandes cadenas de supermercados; entre los principales motores capitalistas.
Río Negro tiene una enorme dependencia del tesoro nacional para su financiamiento. Y los pagos del Plan Castello están a la orden del día, con lo cual es incierto el panorama para el sector que aún no ha sido golpeado directamente por la crisis economica: el sector en blanco de los empleados estatales. Carreras debe prepararse para lo inevitable: hablar claro de números.
Ésta dependencia de la renta nacional y el endeudamiento provincial, es subproducto de años de una política que exime de impuestos significativos a las grandes fortunas de los bancos, que son absolutamente intocables, los terratenientes y a los grandes negociados de la provincia: turismo, hidrocarburos y fruticultura, entre los principales. Obtener recursos, hoy es de vida o muerte: mientras la Fruticultura sigue exportando, a costa de haber dejado a la deriva a cientos de trabajadores golondrinas en plena cuarentena, los frigoríficos (algunos con cuota Hilton de exportación) faenan a pleno; y las grandes cadenas de supermercados siguen aumentando sus ganancias en base a la remarcación y como el caso de Hiper-Tehuelche, pagando en cuotas los sueldos. Las petroleras, por su parte, suspendieron y rebajaron los salarios un 70%.
De todo esto no hay ni una pizca de desacuerdos entre Carreras y el FDT-PJ, protegen las ganancias de los terratenientes y amigos del agro a costa de las penurias de las y los trabajadores, mientras se toma deuda por 3800 millones de pesos, solo 800 millones están destinados a elementos e insumos para salud, créditos para las pymes y ayudas sociales, el resto a pagar deuda. En esto también se alinean al Gobierno Nacional.
De conjunto los gobiernos locales están a la deriva, con problemas financieros desde hace años, con contagios que persisten, con un invierno que se va anunciando y que caerá fuerte sobre la clase trabajadora, que además de no tener trabajo y un ingreso económico tendrá que lidiar con la crudeza del frío y la nieve. El descontento ya se nota, trabajadores comienzan a resistir la desidia patronal y exigen mayor seguridad y derechos laborales, mientras por otro lado son pocas las medidas de contención que bloqueen ese descontento, con una crisis sanitaria que se profundiza. |