Si el 30 de abril los casos de coronavirus en el país superaban los 16 mil, el 12 de mayo se llegó a la cifra de 31.727. Es decir, en 12 días se duplicó la cantidad de contagiados en Chile.
Al mismo tiempo, de los últimos 12 días, en 10 se ha superado los mil contagiados, y en los otros 2 días, hubo 985 y 980. Esto marca cifras preocupantes, que se dispararon justo después de que Piñera hablara de una supuesta “meseta” a la cual estaríamos entrando.
Y claro que preocupan, ya que el promedio de contagios diarios de abril da 442,83 al día, mientras, mientras que en mayo ese mismo indicador se dispara a los 1.308,16 cada día.
Por otro lado, el día de ayer marcó el segundo registro diario más alto en Chile de fallecidos, llegando a 12 nuevos muertos por coronavirus. Ahora bien, escándalo en redes sociales y en términos políticos generó la denuncia de la periodista Alejandra Matus, quien daba cuenta como fallecidos con COVID-19 no eran considerados en las listas oficiales del gobierno.
La denuncia en twitter:
Mientras tanto la crisis del sistema de salud sigue latente. Del total de 1.912 ventiladores mecánicos, habían tan solo 582 al día de ayer, con una tasa de ocupación de 20 nuevos ventiladores al día, cuestión que podría aumentar si aumentan también nuevos casos.
Por otro lado, indignación generó la noticia de algunos recintos médicos privados como Clínica Vespucio, Santa María e Integramédica, que suspendieron la realización de exámenes PCR por falta de stock.
¿No que se habían preparado desde enero para enfrentar la pandemia? Este hecho revela lo irracional de un sistema capitalista que se organiza en función de las ganancias empresariales, y de un modelo neoliberal que privatizó un derecho tan básico como el acceso a la salud, y que frente a una pandemia produce escenas aberrantes como esta: que en momentos en que se disparan los contagios, se agoten los test y no haya cobertura suficiente.
Junto a esto, la crisis hospitalaria sigue su curso, con un 77% de ocupación hospitalaria en todo el país, marcando sus puntos más críticos en regiones como Antofagasta, con un 91% de ocupación y la Metropolitana, con un 87%, aunque en la capital las cifras son engañosas, ya que la mayor cantidad de camas y espacio disponible se concentra en la zona oriente, mientras que las cifras más preocupantes están en las zonas centro, norte y sur, donde se encuentran las comunas populares.
Por algo los casos más dramáticos se concentran en hospitales como el Sótero del Río, en la comuna de Puente Alto, la cual tiene más de un 90% de ocupación hospitalaria.
Un escenario que podría empeorar
En ese marco, el escenario podría empeorar. La Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile realizó un nuevo estudio sobre el coronavirus en el país, y determinaron que podría producirse un colapso del sistema sanitario en las próximas dos semanas, debido al creciente grado de ocupación de las camas UCI en los hospitales.
El informe pronosticó un peak de contagios para finales de mayo o principios de junio, y una elevación importante de la mortalidad desde junio.
Ayer, las autoridades sanitarias no pudieron esconder el escenario crítico. “Si seguimos a este ritmo, nosotros vamos a necesitar más ventiladores” señaló el subsecretario Arturo Zúñiga, mientras que Jaime Mañalich apuntó que “Por el brote en Santiago, nos hemos acercado al límite.”
¡No estamos condenados a resignarnos! ¡No pagaremos con la vida la responsabilidad política del gobierno!
No podemos permitir que el gobierno y sus medidas, junto a los 30 años de políticas neoliberales, nos lleven a una tragedia que pagará el pueblo trabajador incluso con su vida.
Frente a este escenario se hace más necesario que nunca luchar por un programa de emergencia que parta por la unificación del sistema de salud público con el privado, la nacionalización de las clínicas y laboratorios bajo control de sus trabajadores, para que toda la infraestructura sanitaria esté en disposición de combatir la pandemia.
A su vez deben aplicarse testeos masivos para identificar el virus y poder aplicar políticas de cuarentenas racionales. Por otro lado, un impuesto extraordinario a las grandes fortunas podría inyectar rápidamente enormes recursos al sistema sanitario, para la compra y confección de insumos médicos e infraestructura hospitalaria.
Se hace necesaria la reconversión de las industrias y empresas que puedan ser útiles para producir, junto a la investigación de universidades y equipos de profesionales, los implementos necesarios para aumentar la capacidad de ventiladores mecánicos.
Todas estas medidas tienen que ir en función de organizar racionalmente la economía para ponerla en disposición del combate a esta pandemia, para que los costos de esta crisis no la paguen las familias trabajadoras. |