Fotografía: EFE
La ley actual que data de 1940, permite el aborto legal sólo en casos de violación y riesgo de muerte de las mujeres y fetos anencéfalos.
El Sistema Único de Salud (SUS) público y gratuito, registró 1542 abortos previstos en la ley. Sin embargo, se calcula que se realizan un millón de abortos por año, sin poder dimensionar el número de los abortos clandestinos. Se estima que 250 mil mujeres recurren al SUS para realizarse curas posabortos y otras 10 mil pierden la vida víctimas de la septicemia u hemorragias.
Aécio Neves, como representante del ala más conservadora, por supuesto se opone a la legalización del derecho al aborto, y junto a Marina se pronunciaron contra este derecho, lo que no sorprende a nadie. En 2010 Marina proponía un plebiscito para que la sociedad decidiera. Ahora afirma que “personalmente” está en contra pero que “ese es un debate que debe hacerse con cuidado y responsabilidad, ya que involucra cuestiones filosóficas, éticas, morales y espirituales”, reafirmando que debe discutirse mediante un plebiscito.
Dilma intenta evadir el tema, manteniendo el acuerdo firmado en 2010 con los sectores evangélicos mediante la “Carta al Pueblo de Dios”, en la cual se eximía de cualquier iniciativa política, y dejaba al Congreso Nacional tratar temas vinculados a “valores éticos y fundamentales, muchas veces contradictorios, como el aborto”.
En agosto del año pasado la presidenta Dilma sancionó un proyecto aprobado por el Senado que reglamentaba la atención en la red pública de salud de las víctimas de violencia sexual. Más tarde cedió a la presión de la bancada parlamentaria evangélica, que exigía obediencia a la “Carta”, la presidenta dio marcha atrás y vetó el proyecto, incluso el derecho al uso de la píldora del día después.
En mayo de este año se emitió una ordenanza que otorgaba fondos para realizar abortos en el SUS en los tres casos previstos por la ley. Una vez más, la presidenta acató el veto de los religiosos que veían en la medida la "legalización del aborto", y ordenó al Ministerio de Salud su derogación.
La ministra de Secretaría de Política para las Mujeres, Eleonora Menicucci, admite que el aborto está entre las cinco principales causas de muerte de mujeres.
Con tantos reveses y retrocesos en materia de derechos democráticos de las mujeres es muy difícil encontrar algo "progresista" o de "izquierda" en estos 12 años de gobiernos del PT, que viene subordinándose a los sectores más reaccionarios del país.
En el debate con los obispos católicos, los candidatos fueron preservados
El martes 16/09 se realizó el debate en la Confederación Nacional de Obispos Brasileños (CNBB), con los 8 candidatos presidenciales. Desde la víspera, la expectativa era que la discusión sobre el aborto y la presión de la cúpula católica marcarían el debate. Pero lo que se vio fue a la Iglesia Católica salvando a los principales candidatos, dirigiendo la pregunta sobre la legalización del derecho al aborto al inexpresivo candidato Eduardo Jorge (PV), que ya había defendido este derecho en otro debate televisivo.
El clima cordial del debate alrededor de este tema es una demostración de que la cúpula de la Iglesia Católica, al contrario de los pastores evangélicos, tiene confianza en que con cualquiera de los tres candidatos este derecho democrático de las mujeres no será tenido en cuenta, de acuerdo a los “valores” religiosos católicos y evangélicos.
Mientras este derecho es tratado en el debate electoral como un atentado a la vida y a la familia, tiene lugar el emblemático caso de Jandira Magdalena. Joven trabajadora de 27 años, madre de dos hijas, estaba embarazada de 4 meses, y por miedo a perder su empleo optó por un aborto clandestino. Ingresó en una clínica clandestina, en pésimas condiciones y con denuncias previas. Está desaparecida hasta el día de hoy, y la Policía sigue sin resolver el caso (en el que ya están detenidos un ex agente policial y una enfermera, identificados como los "dueños de la clínica").
Una nueva elección con dos candidatas mujeres como favoritas muestra una vez más que no es suficiente ser mujer para defender los derechos democráticos de género. En un debate electoral donde todos evitan las cuestiones democráticas sólo existe una solución efectiva para evitar la muerte de cientos de mujeres o las secuelas de los abortos clandestinos e inseguros. En Brasil es una necesidad urgente que no puede ser relegada por los intereses de políticos de los partidos y por los “valores” religiosos, en un Estado que se dice laico. |