Desde que empezara la crisis por el COVID-19 y la implementación del Estado de alarma, el Gobierno “progresista” del PSOE y Unidas Podemos ha utilizado al Ejército y a los diferentes cuerpos policiales para reprimir y contener a la población en sus casas.
Estas fuerzas represivas han tenido total libertad para reprimir y multar en la calle, especialmente en barrios donde el confinamiento se hace más difícil por las condiciones de hacinamiento en las que se ven obligadas a vivir las familias. Se acumulan ya casi un millón de multas concentradas en los barrios populares, amparadas por la ley mordaza que el gobierno progresista nunca derogó.
El uso de estas medidas autoritarias utilizadas hoy por el PSOE, Podemos e Izquierda Unida, también han servido para reprimir y acabar con cualquier tipo de protesta obrera. Incluidas aquellas donde las trabajadoras y trabajadores exigían medidas para impedir los contagios.
Sin embargo, y sin que sorprenda a nadie, este ataque al derecho fundamental de manifestación y reunión se ha mostrado inflexible para unos pero no para otros. Ejemplo de ello han sido las concentraciones en el barrio de Salamanca que han gozado de toda flexibilidad y permisividad de la policía o la aprobación por delegación del gobierno de las movilizaciones promovidas por VOX para el 23 de mayo mientras prohíben protestas de la izquierda.
El discurso del Gobierno para amparar esta medida autoritaria pasa por argumentos sanitarios, evitando aglomeraciones que eviten el contagio masivo. Un mensaje completamente contradictorio con las medidas adoptadas en los últimos dos meses, especialmente con el mantenimiento del trabajo no esencial sin garantizar condiciones de seguridad y favoreciendo aglomeraciones en los transportes públicos; o como el último anuncio sobre la aceptación del periodo de rebajas en las tiendas físicas tras la petición de las grandes empresas del sector.
Medidas que evidencian que los argumentos sanitarios del Gobierno se esfuman cuando se trata de salvaguardar los intereses de los grandes capitalistas a costa de nuestra salud y nuestras vidas.
Para acabar con estas medidas que restringen derechos fundamentales debemos impulsar desde las organizaciones obreras y de la izquierda, las movilizaciones necesarias para pelear por nuestras reivindicaciones, oponernos a la política de rescate a los capitalistas y luchar por medidas que les hagan pagar la crisis a ellos y resuelvan los problemas de desempleo y pobreza que escalan día a día. Para ello no debemos esperar a que la administración pública, sea cual sea, legisle para crear un marco legal que permita la manifestación en tiempos de covid, es hora de tomar las calles tomando todas las medidas necesarias para evitar el riesgo de contagios.
Los mismos Gobiernos que hoy buscan anticiparse a la creación de un marco legislativo -como la Generalitat de Catalunya- solo buscan imponer nuevas reglas para su beneficio, encorsetando las movilizaciones en un nuevo marco legal que quiere limitar el derecho de manifestación a actos simbólicos con aforo limitado. Luego no tendrán ningún problema en reprimir las protestas y manifestaciones, bien sea por salir a luchar contra los recortes y los ajustes, o defender el democrático derecho del pueblo catalán a votar, como sucedió en Catalunya el pasado octubre.
Desde la CRT nos adherimos a todas aquellas convocatorias de movilización que planteen romper esta “nueva normalidad”. Como fue el caso de la concentración frente al Congreso durante la prórroga del Estado de alarma este 20 de mayo. O la iniciativa “Recuperem els carrer” (Recuperamos las calles) que comenzó a impulsar concentraciones en las diferentes plazas y calles de los barrios populares en Catalunya. Protestas que no solo denuncian el recorte de libertades bajo el Estado de alarma, sino también las medidas del gobierno que pretenden que esta crisis, tal como pasó en 2008, la paguemos la clase trabajadora y los sectores populares.
Por otra parte, este sábado 23 en Barcelona se realizará una concentración en la Plaça Sant Jaume convocada por la Plataforma 3 de Octubre, el la cual participamos, bajo el lema "Desconfinem drets i llibertats". Los tres ejes de la concentración son la defensa del derecho a la protesta, denuncia de la recentralización por parte del Estado y contra la represión que las fuerzas de seguridad están realizando durante esta crisis. Desde la CRT consideramos que estas denuncias de los recortes de derecho y libertades no pueden ir desvinculadas de los procesos de lucha actuales, como la huelga de Nissan y la defensa de un programa anticapitalista. Por ello propusimos que la huelga de Nissan y la solidaridad con ella tuviera presencia, lo cual tendrá en el acto en la presentación
También en Zaragoza este sábado 23 de mayo la Coordinadora Antifascista convoca a las 12:00 horas en Paraninfo con los lemas "Paremos el discurso al fascismo, por una sanidad pública, por una educación pública por una vivienda digna, por las libertades y que la crisis la paguen los ricos". Lemas que nos parecen correctos pero insuficientes ya que debería incluirse, como mínimo, no solo unas consignas como las que CRT está levantando sino la crítica al gobierno por su actuación en Madrid prohibiendo la movilización de la izquierda.
En Madrid diferentes organizaciones que participamos de la rueda de prensa frente al Congreso, estamos proponiendo y organizando una manifestación para junio, para lo cual están convocadas reuniones en los próximos días. Al mismo tiempo, en diferentes barrios de la ciudad como Vallecas o Carabanchel, los vecinos y colectivos antifascistas han comenzado a movilizarse.
Que la crisis del coronavirus ha acelerado la crisis económica es una realidad. Como lo es que el plan del gobierno “progresista” no es diferente al del 2008: ajustes, rescates y apuntalar los intereses de las grandes empresas. Mientras, para la clase trabajadora, despidos, paro, más precariedad y más condiciones de miseria. La única salida en la que no pagamos la crisis los de siempre, es imponer un plan de emergencia para que la crisis la paguen la grandes fortunas y empresas.
Organicémonos en los centros de trabajo, de estudio y junto a los movimientos sociales, para romper con la suspensión del derecho de manifestación. Para que no sea la derecha, con la permisividad del gobierno, la que ocupe las calles, hace falta una izquierda valiente que salga a las calles a exigir medidas urgentes por una desescalada en favor de la clase trabajadora. |