Después del terrible asesinato a manos de la policía de Giovanni, de 30 años en Jalisco. Este caso se volvió un escándalo cuando fue difundido un video en el que se muestra a varios elementos de la policía forcejeando para detenerlo, posteriormente el cuerpo de Giovanni fue entregado a sus familiares.
La resolución fue la detención de tres elementos de la policía que estuvieron implicados en la detención y el asesinato de Giovanni, y la determinación de retirar al cuerpo policial de Ixtlahuacán, pues a la par del caso de Giovanni, se difundieron otras detenciones arbitrarias en las que destaca el abuso políticas y el uso excesivo de la fuerza.
Esto último habla del aumento de medidas autoritarias en medio de la cuarentena, que se contradice completamente con las medidas de continuar con actividades productivas. Es decir, mano dura para “hacer la cuarentena” pero, continúan obligando a trabajar en sectores no esenciales. Ello muestra que el aumento de medidas de “seguridad”, es solo para aumentar el control sobre el pueblo.
Como consecuencia de esta política, ha habido cientos de arrestos, impulsados y avalados por el gobernador Enrique Alfaro. A partir de esto, los sectores que participan de las protestas por justicia, denuncian que Giovanni no es un caso aislado, sino la consecuencia más grave de una serie de agravios en medio de la cuarentena.
Desde el 23 de abril, fue denunciado el caso de una detención arbitraria de un joven en Tala, Jalisco. A este se sumó el caso de Mimi, joven comerciante agredida y detenida el 28 de abril en Tlaquepaque, Jalisco. Otro más de un joven, en Puerto Vallarta el 19 de Mayo, detenido con violencia.
Estos son solo algunos casos que se hicieron visibles al ser denunciados en las redes sociales, pero se estima que hubo alrededor de 412 detenciones, entre el 19 de abril y el 12 de mayo, justificados sobre la base de decir que no “cumplían con las medidas de seguridad sanitaria”.
¿Cuál es el verdadero problema con la policía?
A partir de estas denuncias, se especula que el problema es la corrupción y la poca capacidad de la policía de enfrentar estos casos, sin embargo el problema es mucho más de fondo.
Nadie niega la colusión de la policía e incluso del ejército, con bandas delincuenciales y sectores del narco, sin embargo, el verdadero problema de la policía no es ese. La policía a diferencia del discurso que se tiene, no está al servicio de proteger al pueblo. Se trata de la herramienta de dominación y la institución que está a cargo de mantener el “orden”.
¿Pero a que “orden” se refieren? Primordialmente a resguardar la propiedad privada y los intereses de gobiernos y empresarios. Por eso se muestra como “contradictorio” que, mientras a los empresarios no les dicen nada por obligar a continuar en labores a sus empleados, sean las y los trabajadores quienes recienten las medidas autoritarias y represivas.
A partir de las protestas contra por justicia para Giovanni, se han registrado represión contra jóvenes, detenciones arbitrarias e incluso intentos de desaparición en Jalisco, pues hubieron casos en los que tras ser detenidos no eran presentados ante ningún MP ni juzgado. Esto muestra que ante las protestas, los gobiernos no dudan en utilizar la fuerza para acallar a quienes se manifiestan.
Es vital exigir el cese de las medidas represivas y autoritarias ante la pandemia, que se agravan en el marco del decreto presidencial que amplía la militarización hasta 2024.
Fuera la policía de nuestros barrios
Alto a la violencia policial |