Como advierte Izkia Siches, presidenta del Colegio Médico, "estamos entre 5 mil y 6 mil nuevos pacientes diarios. Es una sobrecarga que el sistema sanitario no tiene capacidad de absorber", apuntando a que no sólo es la letalidad o contagiosidad del virus el problema, si no un sistema sanitario incapaz de enfrentarlo.
Ante esto plantea una posibilidad más catastrófica con sus dichos de que "muy pronto vamos a llegar al lamentable escenario de Italia, a lo que vimos cuando ellos estaban en sus peores momentos". Apuntando sobretodo a que el colapso de un sistema de salud público en crisis es evidente cuando ya no hay disponibilidad de tratamientos de soporte o suficiente personal para atenderles.
Pero al afirmar que "el peor momento es cuando empieza a aumentar la letalidad por falta de acceso a camas críticas. Los equipos de salud tienen que empezar a priorizar los cupos ventilatorios. Lo más probable es que la próxima semana estemos en eso. La red sanitaria no va a dar y hay que ser muy claros en decírselo a la gente", Ziches finalmente sucumbe ante la política del Gobierno - de la responsabilidad individual - y que ya no hay mucho que hacer.
Pero hasta ahora, ¿qué se ha hecho?. En un primer momento, allá por marzo, el Gobierno se mostró muy seguro y preparado con grandes noticias de compras de ventiladores extensión de camas como en Espacio Riesco, contratación masiva de personal sanitario, y por supuesto las cuestionables medidas económicas, como la ley de “protección” del trabajo o los fondos para las PYMES. Apostando incluso por una vuelta a la normalidad, en medio del ascenso de la curva de nuevos casos, en medio del caos y eso sólo si nos fijamos en las cifras de Santiago.
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Por ejemplo, una de las ciudades que refleja fielmente el escenario construido por las medidas de Piñera - y Mañalich - es Calama. La ciudad minera por excelencia, con una enorme población flotante - 60.000 personas según el INE 2013 -, que migra desde el centro y el sur para trabajar con mejores sueldos aunque subcontratados, a cambio de vender la vida y la salud.
Grandes campamentos mineros que cada jueves y martes llenan las calles de la ciudad del cobre. ¿Cómo no iba a ser ese un foco de contagios? y así ha sido, aumentando los casos de manera exponencial durante los últimos días, aumentando con creces los casos de muertos y contagios superando rápidamente a Antofagasta incluso.
¿Qué hacer? nuevamente es la pregunta que nos asalta desde las urgencias, las unidades críticas, las salas de espera, los hogares que, sin ingreso, hacen cuarentena, las faenas mineras, ¿cómo enfrentar esas medidas insuficientes o incluso contraproducentes?.
Con el espíritu de octubre que lo cuestionó todo, los cimientos de un sistema capitalista y neoliberal donde importan más las ganancias empresariales que la salud y las vidas de millones.
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Hoy más que nunca debemos desconfiar de las medidas que pueda impulsar Paris, como parte de un Gobierno asesino, empresarial y represor, avanzando por medio de la organización y coordinación como en el Comité de Emergencia y resguardo, por un paro regional contra el hambre, los despidos, por la liberación de los presos de octubre y contra la codicia empresarial, para garantizar la cuarentena y evitar nuevos casos que sigan empeorando la situación. |