El caso de Facundo Astudillo Castro y la búsqueda desesperada de su familia ya trasciende las fronteras. El miércoles la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) cursó un pedido al Ministerio de Relaciones Exteriores argentino en el que le solicita al canciller Felipe Solá que informe sobre “las acciones que el Estado estaría llevando a cabo para dar con el paradero o localización del joven”.
Según lo indica el reglamento de la CIDH y de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, Solá debería responder en un plazo de 72 horas, es decir hoy.
A su vez en la semana se produjeron varios giros en la causa judicial que investiga qué pasó con Facundo. Por un lado, el fiscal de Bahía Blanca Rodolfo De Lucía se declaró “incompetente” en el expediente por “averiguación de paradero” en el que, irónicamente, intervino durante dos meses y medio con la “colaboración” de la Policía Bonaerense, máxima sospechosa de la desaparición del joven de 22 años.
Así, la investigación íntegra del caso quedó bajo la órbita del fuero federal, en una causa por “desaparición forzada de personas” tramitada en el Juzgado Federal 2 de la misma ciudad del sur bonaerense, cuya titular es la jueza María Gabriela Marrón.
Por otro lado, tras un silencio ensordecedor y luego de “clavarle el visto” a varios mensajes y llamadas de la familia de Facundo en las últimas semanas, finalmente el gobernador Axel Kicillof y su mano derecha (en todos los sentidos) Sergio Berni se dieron por aludidos y empezaron a hablar del tema. Sobre todo después de que la madre de Facundo fuera entrevistada por grandes medios que simpatizan con el Gobierno y los dejara más que expuestos.
Mientras tanto, los abogados de la familia de Facundo confirmaron a este medio que, luego de denunciar mil y una maniobras policial-político-judiciales para encubrir a los sospechosos, los cambios evidenciados en estos días no les aseguran un camino allanado hacia la verdad y la justicia ni mucho menos.
Este sábado Cristina Castro, madre de Facundo, fue entrevistada por les periodistas Alejandra Malem, Rubén Suárez y Yanina Álvarez en C5N. Allí Castro fue contundente: “La camioneta que secuestraron no es la que se llevó a Facundo”.
Hablaba de la Toyota Hilux matrícula policial 23360, secuestrada por orden de la jueza Marrón. Ese móvil fue mostrado en las últimas horas por muchos medios a través de una foto del 30 de abril, sobre cuya puerta trasera se lo ve al propio Facundo. La foto, como se denunció, fue repartida por la misma Bonaerense a periodistas “amigos” y la familia Astudillo Castro tomó conocimiento de ella por las noticias.
Tardía e interesada aparición de Kicillof y Berni
En C5N Cristina Castro también confirmó que este sábado, cuando se cumplen 72 días de búsqueda, se comunicó con ella por primera vez Axel Kicillof. “Acabo de cortar con el gobernador. Le pedí que, por favor, agilicen el tema de los bike de los teléfonos y los ABL de los móviles policiales, porque el móvil que acaban de secuestrar en Mayor Buratovich es el que paró (en un retén en la ruta) a Facundo pero no es el mismo móvil que se lo llevó”.
El sistema ABL, con el que carga cada móvil policial, es una especie de radar que permite registrar de forma precisa todas las velocidades, recorridos y ubicaciones de patrulleros y demás vehículos de la fuerza. “Tener esos datos es importantísimo y la Policía todavía no los entregó”, afirmó Cristina.
“Kicillof me dijo que se ponía ‘a disposición’ y dijo que él no va a ‘encubrir a nadie’ y que si alguien de la fuerza está implicado ‘va a pagar lo que tenga que pagar’. Me prometió que no va a permitir que ‘se encubran más cosas’”, agregó la madre de Facundo.
Cristina le comentó al gobernador algo que el mandatario ya sabe. Y si no lo sabe, debería preguntarle a Berni y sus secuaces antes de “enterarse” por boca de las víctimas. “Le informé a Kicillof que en Bahía Blanca se hizo un rastrillaje grandísimo y los mismo bomberos de Bahía Blanca me dijeron a mí que se usó una almohada como elemento para que trabajaran los perros, pero ni de mi casa ni de la casa de amigos donde puede haber dormido Facundo nunca se sacó una almohada. ¿De dónde salió esa almohada?”.
Sobre Berni, Cristina recordó que el martes (primera vez que el ministro se comunicó con ella tras dos meses y medio de búsqueda), “él se comunicó y me dijo que me quedara tranquila que me iba a entregar a mi hijo vivo. Pero al otro día ya no me decía lo mismo, se había entrevistado con su gente de Mayor Buratovich en ese momento y me dijo ‘si usted quiere que la Bonaerense se retira, se retira’, pero eso lo veníamos pidiendo desde el principio, que no podía ser que ellos se investiguen a sí mismos”.
Los “gestos” de Kicillof y Berni no se salen ni un punto ni una coma del “manual de operaciones” que el peronismo siempre usó en casos como estos. Vale recordar los “gestos” del exgobernador Felipe Solá y su entonces ministro de Seguridad León Arslanián para con la familia de Jorge Julio López en 2006. O del exgobernador Daniel Scioli (actual embajador en Brasil) y su entonces ministro de Seguridad Carlos Stornelli (el hoy fiscal “odiado”) para con la familia de Luciano Arruga en 2009.
Arruga fue hallado en una tumba NN del cementerio de la Chacarita en 2014, casi de casualidad, cinco años después de haber sido desaparecido por una patota de la Bonaerense de Lomas del Mirador. Y Julio López sigue desaparecido, la causa no tiene un solo imputado y la Bonaerense sigue como si nada. Suficientes ilustración, hablando de “gestos”.
El Gobierno retiene los patrulleros involucrados
“Le mandamos a la Justicia federal la foto del móvil que, según varios testigos, se lo llevó a Facundo. Y ya tenemos identificados a los dos masculinos que ese día a las 15.30 subieron a Facundo en Mayor Buratovich a ese móvil”, anticipó Cristina Castro por C5N. Y agregó que ella siente que desde el Gobierno y el Poder Judicial “nos siguen mintiendo”.
En efecto, este viernes los abogados Aparicio y Peretto pidieron formalmente a la jueza federal Marrón el “secuestro de vehículos policiales con carácter de urgencia”.
El el pedido, al que tuvo acceso La Izquierda Diario, afirman que “habiendo tomado conocimiento de la medida de secuestro que se dispusiera sobre el vehículo Patrullero Toyota Hilux RO 23360 próximo a peritar el día 13 de julio próximo”, y como “los testigos describen al patrullero involucrado como una camioneta Toyota Hilux” pero de “color blanca y negra, siendo ello a todas luces respectivo a otro vehículo que el que ha sido secuestrado”, es menester que se “proceda a secuestrar la totalidad de unidades policiales que presenten característica de marca Toyota, modelo Hilux, blanca y negra”, que hayan actuado en esas fechas “en el distrito de Villarino, dadda la pluralidad de localidades con conexidad próxima entre las reparticiones policiales”.
El pedido agrega que esas localidades son “Juan Costé (Algarrobo), Médanos, Teniente Origone, Mayor Buratovich, Hilario Ascasubi y Pedro Luro”.
La solicitud, según la querella, se funda “inequívocamente” en los datos aportados por los testimonios que la propia jueza ponderó “para el sostenimiento de la hipótesis de desaparición forzada de Facundo Astudillo Castro” y por la cuál en la semana que terminó ya se hicieron allanamientos y secuestros de elementos propiedad de la Bonaerense.
Resta saber ahora si el Gobierno provincial permitirá la entrega de esos móviles y demás elementos de prueba a la causa, incluyendo una explicación creíble y fehaciente sobre todo lo realizado con esos elementos desde el 30 de abril a la fecha. O bien, si con la excusa de hacer cumplir la cuarentena (la misma que usó la Bonaerense para detener a Facundo) se negarán a entregar todos los móviles probablemente implicados en el hecho.
“Facundo me llamó el mismo 30 de abril a las 13:30 y me dijo ‘mamá, no tenés una idea donde estoy’. Me dijo dos veces ‘mamá’, algo que nunca hacía y yo en ese momento no entendí. Y me terminó diciendo ‘mamá, vos no me vas a volver a ver’. Así fue”, reflexiona ahora Cristina Castro mientras se prepara para manifestarse este sábado a la tarde junto a vecinos, amigos de su hijo, organizaciones de derechos humanos y la izquierda en las calles de Pedro Luro, su pueblo. |