El planteo publicado este lunes a través de una carta, se produce en momentos en que la crisis del coronavirus golpea con más fuerza en el mundo, al tiempo que los pronósticos de la OMS señalan que lo peor todavía no pasó, mientras organismos como el FMI, la OIT y distintas consultoras auguran un panorama de enormes proporciones de nuevos desempleados y pobres a nivel mundial. En la carta señalan que el coronavirus "impulsará a 500 millones de personas a la pobreza".
La Organización Internacional del Trabajo, anunciaba la semana pasada que la mitad de la población activa mundial podría perder el trabajo como consecuencia de la actual crisis. Mientras que la organización Oxfam anunciaba hace unos días que 12.000 personas morirán de hambre por día producto de la retracción de la economía.
Entre los principales firmantes de la carta se encuentran entre otros, nada menos que Morris Pearl, ex gerente de BlackRock, uno de los fondos de inversión más grandes del mundo, y actual acreedor "duro" de la deuda argentina; Abigail Disney, heredera del imperio The Walt Disney Company, Jerry Greenfield, co-fundador de la cadena mundial de helados Ben and Jerry.
Millonarios por la Humanidad es una ampliación, con multimillonarios de diversas partes del globo, de "Millonarios Patriotas", que agrupaba a los hombres más ricos de Estados Unidos, fundada en 2010. La base de su agrupamiento era poseer un "humilde" piso de un millón de dólares de ingreso anual, o acumular patrimonios por más de cinco millones.
Entre algunos datos que grafican la desigualdad extrema en el mundo en pleno siglo XXI, son bastante ilustrativos. Alguno de ellos: actualmente el 1 % más rico de la población del mundo posee más del doble de riqueza que 6.900 millones de personas; o los 26 más ricos tienen lo mismo que 3.800 millones de personas en el mundo según un informe de la ONG Oxfam de 2019, entre ellos están los dueños de Amazon, Microsoft y Facebook.
Pero eso no es todo. Junto a esta concentración de la riqueza que se fue profundizando con el correr de las décadas desde inicios del siglo XX, con la pandemia del coronavirus, varios de los más ricos del mundo se enriquecieron aún más. El ejemplo paradigmático es el de Jeff Bezos quien aumentó su fortuna 75 mil millones de dólares desde el comienzo de la pandemia en el mundo. Eric Yuan fue otro "afortunado"; dueño de Zoom ganó 2.580 millones también gracias a éstos tiempo de aislamiento social. Otro caso paradigmático es el de Steve Ballmer, quien tiene una buena parte de las acciones de Skype y Teams, acumuló 2.200 millones en estos meses de crisis sanitaria y económica mundial.
En un contexto donde las desigualdades se profundizan de forma extrema, donde los levantamientos en distintos países como EE.UU con el asesinato de George Floyd, Francia y distintos países del mundo gritan contra esas condiciones a que las que millones son sometidos, todo muestra que hasta quienes más concentran la riqueza mundial "piden" algún cambio a los Estados para evitar que el grueso de sus fortunas y ganancias multimillonarias puedan verse afectadas en el escenario actual, y de la pospandemia, donde nuevos grandes levantamientos serán inevitables.
Sin embargo, sería difícil pensar que un cambio sustancial para las grandes mayorías del mundo pueda venir de quienes son los responsables directos de las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores y la mayoría de la población mundial. En su carta señalan "tener una deuda con los trabajadores esenciales", es decir quienes se encuentran en la primera línea contra el coronavirus, pero conocido en todo el mundo como los empleados de las grandes corporaciones, como en Amazon, vienen denunciando y organizándose contra las pésimas condiciones de trabajo.
¿Qué cambio beneficioso para las grandes mayorías se podría esperar de una persona ligada al fondo de inversión BlackRock? Un fondo buitre que aprovecha las situaciones de debilidad económica de los países más pobres, para luego someterlos a mayores ajustes y al pago de una deuda "odiosa" e interminable.
El ofrecimiento de un cobro de mayores impuestos a ellos mismos por parte de éstos megamillonarios, no puede leerse por fuera de que en tal caso, esa medida no afectaría de ninguna forma lo esencial de sus riquezas, y ganancias.
Una solución de fondo no puede pensarse por fuera de pelear por abolir este sistema, de expropiar y socializar bajo control de los trabajadores las fuentes de la riqueza. Reorganizar la economía en favor de los intereses de las grandes mayorías.
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