Son cientas las familias que están cortando la ruta 1001 desde el mediodía exigiendo que les devuelvan la luz al barrio 17 de Septiembre de González Catán: “Hace dos días vino Edenor sin orden de corte de luz y dejó a mas de quinientas familias sin energía. Nosotros en el barrio tenemos gente de tercera edad, niños, mujeres embarazadas, discapacitados”, contó uno de los vecinos.
Esto ocurre mientras rige un decreto presidencial que prohíbe el corte de servicios esenciales en el marco de la pandemia. Pese a esto, desde el municipio de La Matanza, encabezado por Fernando Espinoza no dan ningún tipo de respuesta al elemental reclamo de luz. Mientras recrudece el frío del invierno y los días se hacen más cortos, los casos positivos de coronavirus crecen día a día en el distrito.
Al no contar con agua potable -como ocurre en numerosos barrios de La Matanza – y depender de las bombas para sacar agua no potable de las napas, el corte de luz no permite tener agua ni para lavarse las manos. La higiene que pregonan en los medios masivos de comunicación para prevenir la propagación del virus cae en saco roto al brotar los problemas estructurales de miles de habitantes. “No nos vamos a ir hasta que tengamos una respuesta concreta y que nos devuelvan la luz”, cuenta otra vecina.
“Hicieron algo que es anticonstitucional. Tienen que venir de Edenor o del municipio para darnos una solución a los vecinos del Barrio 17 de septiembre”, denuncian los vecinos. Fueron de Edenor, pero escoltados por la policía para cortarle la luz a cientos de familias. Nuevamente entre la población trabajadora y las grandes empresas, eligen a las grandes empresas. Las mismas que fueron favorecidas por los subsidios que les dio Cristina, y los tarifazos que les dio Macri, y que mientras mucha gente la está pasando muy mal, ellos la siguen juntando en pala.
Mientras las familias van preparando ollas para pasar la noche en la ruta, el intendente Fernando Espinoza no se hace cargo de esta situación. La consigna “quedate en casa” es imposible en muchos barrios donde no hay agua, ni gas, ni luz. La vida de los trabajadores importan. Es hora que Espinoza y las empresas privatizadas se enteren. Porque la vida vale más que las ganancias. |