El debate de las AFP mostró una derrota del Gobierno y la derecha y la enorme defensa de los empresarios a este millonario fondo de inversiones; también develó las trabas antidemocráticas de un régimen profundamente cuestionado y autoritario, que pone la voluntad de un puñado de políticos millonarios al servicio de los ricos por sobre las demandas y las necesidades de millones.
El proyecto se podría haber empantanado en el parlamento, como muchos proyectos urgentes (como el proyecto de prohibición de despidos o de derogación de la ley antiprotestas) que duermen en las comisiones; podría haber sido bloqueado por el poder monárquico del veto presidencial; o un par de parlamentarios oficialistas podrían haber acudido al Tribunal Constitucional, una institución heredada de la dictadura.
Mas allá de que éstas no hayan operado, la “democracia” para ricos está llena de trabas para que se no exprese la verdadera voluntad del pueblo.
En unos meses habrá plebiscito, posteriormente elecciones de gobernadores, luego en mayo y abril, nuevamente elecciones. El régimen se prepara para este nuevo ciclo electoral y se valdrá de todos los obstáculos para impedir que emerjan partidos políticos que expresen el estallido de octubre y los intereses del pueblo trabajador, de las mujeres y la juventud.
Los partidos políticos en formación (como los partidos Alternativa Feminista o el de Regionalistas Independientes) o los partidos en trámite de extensión (como Izquierda Anticapitalista de los Trabajadores en Santiago) tienen enormes trabas que sortear para poder legalizarse.
La pandemia impuso mayores restricciones para la recolección de firmas, ante lo cual el Servel dio un portazo a flexibilizar las condiciones de legalización y extensión de nuevos partidos, lo que sólo asegura que sean los mismos partidos de siempre los que compitan en las próximas elecciones.
Queremos que las demandas de la rebelión, la lucha contra toda la herencia de la dictadura y el anticapitalismo tengan una voz y representación en el proceso constituyente. Por eso es urgente impulsar una amplia campaña democrática para poder presentar candidaturas de trabajadores y trabajadoras, estudiantes, y juventud precarizada. |