En la marcha no faltaron las consignas exigiendo la presentación con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa y destacó la presencia de una delegación de los jornaleros de San Quintín.
Por tercer año consecutivo se organizó en la ciudad de México la marcha contra Monsanto y el Carnaval del Maíz, como parte de la acción global contra Monsanto en la que participaron alrededor de 3 millones de personas de 48 países y más de 400 ciudades. En la ciudad de México, a partir de las 11 am en el Ángel de la Independencia, los manifestantes comenzaron a conglomerarse con pancartas, disfraces, mantas y semillas.
Lo que diferenció la marcha de este año fue la participación de una delegación de los jornaleros de San Quintín. El vocero Fidel Sánchez anunció la solidaridad de parte de los 80 mil jornaleros en el valle de San Quintín y recordó que son ellos los que le dan de comer a todo el país, por tal motivo, su rol dentro de la defensa de la soberanía alimentaria es vital. Denunció la brutal represión que ejerció el Estado sobre ellos el 17 de marzo, exigió la liberación de los 14 presos políticos y anunció que los jornaleros no darán un paso atrás en la lucha por un sindicato independiente. Llamó a la unión de trabajadores, campesinos, estudiantes y activistas por mejores condiciones de vida y contra las trasnacionales.
No hay que olvidar que las empresas como Monsanto, a la par que devastan el ambiente y atentan contra la biodiversidad y salud, aumentan sus riquezas a partir de explotar a los trabajadores agrícolas, quienes son los principales afectados por los químicos tóxicos y son ellos quienes juegan un rol determinante en la lucha en contra las transnacionales por su potencialidad de pararles la producción y ponerlos en jaque.
A la movilización se sumaron también decenas de organizaciones sociales y colectivos, entre ellas, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Atenco, voceros de la tribu yaqui, el Movimiento de Trabajadores Socialistas y la Caravana Nacional por el Agua, la Tierra y la Vida. Todos ellos hicieron énfasis en la necesidad de unificar las luchas en defensa de los recursos naturales y en contra la precarización del trabajo en el campo.
En un ambiente carnavalesco con danzas prehispánicas y representaciones teatrales se denunció que el glifosato (principal agente del herbicida Roundup de Monsanto) tiene efectos negativos en la salud, llegando incluso a causar cáncer, tak y como señalando en la nota “Escándalo en la UNC: la defensa de los agrotóxicos y los aprietes a investigadores y estudiantes”.
Si bien la acción se convocó en contra Monsanto, el descontento y desaprobación fue hacia el conjunto de los transgénicos y su entrada en el mercado que agudiza la pérdida de soberanía alimentaria. Estos ataques contra el pueblo por parte de los gobiernos nacionales se realizan a través de la firma de tratados internacionales como el de Libre Comercio y al interior, con la aprobación de reformas de tipo estructural, que facilitan la entrega de nuestros recursos a empresas trasnacionales y han dejado en una situación de completa subordinación del campo mexicano al capital extranjero y permitido escenarios de devastación ambiental irreparable. |