Como nos tiene acostumbrados, Germán Giacomino lanzó una nueva exigencia de endurecimiento de la política represiva en Villa Constitución. El mismo senador que hace años que viene haciendo campaña y presentando proyectos en la cámara provincial para bajar la edad de imputabilidad a 16 años, estigmatizando y criminalizando la juventud.
En sus declaraciones planteó que “la seguridad pública es fundamental dentro de una estructura de un estado social y democrático de derecho” y por eso es necesario que la provincia se encargue de mandar más efectivos y móviles a la cabecera del departamento. Lo que no nombra el senador es que desde que comenzó la cuarentena, en nuestra ciudad las detenciones arbitrarias y los abusos policiales han ido en aumento amparados en la excusa de hacer cumplir el aislamiento social obligatorio.
Numerosos casos se han hecho públicos como la golpiza al joven que padece esquizofrenia Pablo Acosta, la entrada a los tiros en una casa familiar de Barrio Domingo Troilo, como así también la detención de numerosos trabajadores de cooperativas de reciclado que se manifestaron pidiendo alimento para sus familias en este contexto de crisis. A esto le sumamos la persecución constante y hostigamiento por parte de las fuerzas de seguridad a jóvenes y trabajadores, cuya expresión máxima pudo verse en la vecina ciudad de San Nicolás con el asesinato por parte de la policía local de Ezequiel Corbalán y Ulises Rial, oriundos de Villa Constitución y San Nicolás respectivamente.
Estas declaraciones del senador del Frente Progresista (que de progresista no tiene nada) se realizaron en medio de una crisis económica y social que viene siendo agravada por la pandemia del Coronavirus. Además de los numerosos casos de gatillo fácil en todo el país, la bonaerense está implicada en la desaparición de Facundo Astudillo Castro, joven que fue visto por última vez hace 3 meses en un patrullero policial.
Los jóvenes de la región están destinados a la desocupación, con casi nulas posibilidades de estudiar, o, si tienen suerte, consiguen contratos basuras en los talleres aledaños que dependen de la producción de Acindar. Por eso, en una ciudad donde los índices de desocupación son los mas altos dentro del ranking nacional, especialmente en la juventud, exigir el fortalecimiento del aparato represivo es directamente cínico. |