Unos días atrás, una denuncia fue difundida por Facebook, donde una mujer relató las vejaciones realizadas por Jorge Calderón, presbítero de la Parroquia de Viña del Mar, hace 38 años, cuando la afectada tenía apenas 10 años. En esta denuncia se relata que el sacerdote le realizaba tocaciones sexuales y la besaba cuando ella era estudiante del Colegio Seminario San Rafael de Viña del Mar. El Obispado decretó la prohibición del ejercicio del ministerio sacerdotal y de cualquier oficio relacionado con el Tribunal Eclesiástico de la diócesis de Valparaíso como medida cautelar.
Esta nueva denuncia de abuso sexual contra un miembro de la iglesia católica es ejemplo de la violencia sistemática de la iglesia hacia menores de edad, ya son decenas de casos de abusos denunciados en los últimos años que nos muestran la doble moral que predican los grupos religiosos, imponiéndose en conjunto a la derecha para no pasar ninguna demanda que ha levantado el movimiento de mujeres y las diversidades sexuales, como el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito, la ley de identidad de género, la adopción homoparental o educación sexual integral en las escuelas.
Por todo lo anterior decimos basta, separación de la iglesia y el estado ya, para acabar con el intervencionismo de la iglesia en nuestras demandas, para que exista cárcel para todos los curas abusadores, por el conjunto de las reivindicaciones del movimiento LGTBI+ y por el fin de la violencia machista y de los crímenes de odio. |