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La Izquierda Diario
18 de agosto de 2020 Twitter Faceboock

Convención Nacional Demócrata
Sanders, Michelle Obama y la campaña del mal menor para postular a Joe Biden
Sybil Davis

El primer día de la Convención Nacional Demócrata de 2020 contó con los discursos de un excandidato presidencial republicano, el senador Bernie Sanders, y una CEO multimillonaria. La estrategia del Partido Demócrata esta centrada en el cuestionamiento a Trump para tratar de ocultar la falta de sustancia de Biden, su historial racista, y su defensa de los grandes empresarios.

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¿Qué tienen en común Bernie Sanders, un ex candidato presidencial republicano, la actriz Eva Longoria, y la ex CEO de Hewlett Packard? Bueno, todos ellos apoyan a Joe Biden. La primera noche de la convención del Democratic National Committee (Comité Nacional Demócrata - DNC) no tuvo mayores novedades, aunque fue incómoda por momentos por su naturaleza virtual. De hecho, si no hubiera sido por el hecho de que los oradores se conectaron desde diferentes lugares del país, uno podría haber confundido fácilmente el DNC de 2020 con el DNC de 2016, que terminó por nominar a Hillary Clinton. El discurso fue el mismo: "Donald Trump es un monstruo, así que voten por el Partido Demócrata porque somos competentes y de corazón bueno".

De hecho, hubo una falta casi total de política real en esta primera noche. Los oradores ocasionalmente hacían referencia a la plataforma de Biden, pero le dieron tan poca relevancia que bien podrían haber estado hablando de cualquier otra cosa. Los únicos tres puntos sobre los que no quedó duda fueron que: Biden es un "buen hombre", está dispuesto a trabajar en conjunto con la derecha, y que ama a los policías.

Tomando el último punto primero, en medio del mayor levantamiento contra la violencia policial en la historia estadounidense, el DNC hizo mucha propaganda a favor de la policía. Uno de los primeros vídeos mostrados fue un montaje de diferentes imágenes ambientado con una canción de Bruce Springsteen que incluía toda una sección sólo de policías abrazando manifestantes. En un increíblemente mal concebido debate sobre la justicia racial - que contó con la participación de una jefa de policía y la alcaldesa de Chicago Lori Lightfoot, que había enviado a la policía a reprimir a los manifestantes sólo unos días antes - Joe Biden llegó a decir "la mayoría de los policías son buenos". En un momento en que la discusión gira en torno a la desfinanciación y la abolición de la policía, es sorprendente ver que los demócratas no están dispuestos a ir más allá de la misma retórica insípida de "reforma policial" y "manzanas podridas", revelando de qué lado están realmente. Después de semanas de posturas e intentos de cooptación, los demócratas dejaron claro que son (y están contentos de ser) grandes defensores de la racista y clasista institución policial.

Esta estrategia está en contradicción directa con la forma en que los demócratas también trataron de posicionarse como aliados del movimiento en las calles. El ejemplo más claro de esto fue cuando hicieron que la familia de George Floyd hablara para honrar a otras víctimas de la violencia racista e hicieron un minuto de silencio. Los demócratas están claramente tratando de dialogar con el movimiento sin aceptar ninguna de sus demandas. Las pocas concesiones que hicieron son meramente retóricas y operan enteramente bajo la suposición de que la policía - que, por diseño, es un sistema racista y opresivo - puede trabajar de una manera no represiva. Esta suposición es lo que explica la contradicción entre su discurso hacia el movimiento y su apoyo a la policía: están tratando de cooptar el movimiento al mismo tiempo que tratan de mostrarle a la derecha que nada cambiará.

La inclinación de Biden por acercar posiciones con la derecha fue un tema secundario de la noche, con varios republicanos, incluyendo al ex candidato presidencial John Kasich, hablando en su nombre. En su discurso, Kasich aseguró que Biden no daría un duro giro a la izquierda en el cargo, refutando efectivamente no sólo las ridículas afirmaciones de Trump de que Biden es parte de la "izquierda radical", sino también las de muchos progresistas que sostienen que hay que votar por Biden y luego empujarlo a la izquierda. Como mostraron todos los invitados, - entre los cuales estuvo la multimillonaria CEO Meg Whitman - Biden está mucho más interesado en seducir a los conservadores que a los progresistas. Incluso Sanders centró gran parte de su discurso en lograr sus partidarios para que votaran por Biden.

La presencia de Sanders en la convención es un interesante caso de estudio en el fracaso de su estrategia para empujar a los demócratas a la izquierda. Siendo el único progresista que hizo uso de la palabra - Ocasio Cortez tendrá solo 60 segundos más adelante en la semana - Sanders habló antes de Michelle Obama y compartió el escenario virtual con los miembros de la "clase multimillonaria" contra la que tanto peleó. Usando su discurso habitual contra los millonarios y en favor de la clase trabajadora, Sanders justificó su apoyo sin reservas a Biden. Lo elogió por su apoyo a un salario mínimo de 15 dólares, argumentando que la oposición de Biden al programa Medicare for All es sólo un ligero desacuerdo sobre "el mejor camino para llegar a la cobertura universal de salud". El trabajo de Sanders en la convención fue claro: reunir al ala progresista detrás de Biden. Su discurso dejó claro que espera que se acepte ciegamente que Biden es la respuesta sólo porque Trump es el problema.

Michelle Obama cerró la noche con un discurso centrado en la necesidad de empatía. El tema con Trump, postuló, es que no tiene empatía y eso se ha extendido a toda la sociedad estadounidense. Mencionó a personas que se niegan a usar máscaras, a blancos que llaman innecesariamente a la policía para que arreste a personas negras, y a manifestantes a los que les disparan con gases lacrimógenos y balas de goma por la policía. Si tan solo alguien le hiciera saber a Obama lo que Lori Lightfoot, que también participó del DNC, ha estado haciendo en Chicago. La tesis de Obama fue clara: Biden restaurará la empatía y la decencia en la Casa Blanca.

Uno se podría preguntar por la empatía de Biden y otros por las víctimas de las guerras imperialistas supervisadas por el gobierno de Obama/Biden, el pueblo negro que cumple largas condenas de prisión en virtud de la reforma penal de 1994 impulsada por Biden, y los activistas que actualmente son golpeados y cegados en las ciudades controladas por los demócratas. De hecho, este discurso pone a una persona - Trump - como el único responsable de una serie de cuestiones estructurales. La verdad del asunto es que mientras Trump es ciertamente un individuo atroz, los problemas de la sociedad estadounidense existían mucho antes que él, y existirán después de él. El problema no es este o aquel político o simplemente la falta de empatía, sino el sistema capitalista.

El defecto fundamental de la lógica demócrata es que Joe Biden no es un hombre decente. Incluso si no tomaramos en cuenta la acusación por abuso sexual, es uno de los grandes defensores del complejo carcelario industrial, el imperialismo, y de los prestamos estudiantes que dejan a los estudiantes con deuda aplastante. Es difícil tomar en serio el argumento sobre la empatía cuando se está usando para defender a un hombre que declaró "encierren a los hijos de puta" en el piso del Senado como su posición sobre la justicia penal. ¿Se espera que creamos en la moralidad de un hombre que votó por las guerras de Irak y Afganistán... Se espera que tomemos en serio la condena de los demócratas del uso de la represión de Trump contra los manifestantes, cuando los alcaldes y gobernadores demócratas hicieron exactamente lo mismo? La disonancia cognitiva ha llegado a un punto culminante.

La primera noche del Comité Nacional Demócrata reveló claramente la bancarrota la política del mal menor. No se dijo casi nada de lo que Biden representa en realidad - sólo extensas denuncias de lo que está en contra. Es cierto que Trump es un autoritario, un racista y un criminal. Ha manejado mal la pandemia y la crisis económica en cada paso, dejando miles de personas sin hogar, con más de 150.000 muertos debido a los fracasos de su gobierno. Pero el simple hecho de pertenecer a otro partido no significa que sea diferente. Los oradores republicanos del DNC están todos de acuerdo con las políticas de Biden en casi todos los temas importantes.
Tanto Biden como Trump quieren forzar a la clase trabajadora a pagar por la crisis.
Ambos se oponen a la asistencia sanitaria universal. Ambos apoyan el imperialismo estadounidense. Ambos apoyan a la policía. Y ambos se oponen a la inmigración. Toda la moralina sobre el carácter es sólo una pose, con la intención de pasar por alto el hecho básico de que Joe Biden y el Partido Demócrata están del lado del capital contra la clase obrera y los más oprimidos.

Habrá tres días más del DNC, tres meses más de campaña, y potencialmente cuatro años de Biden. A cada paso, Biden y sus aliados nos dirán que él es todo lo que se interpone entre nosotros y el fascismo, que sólo él puede sacarnos de esta crisis, y que cualquier crítica a él sólo fortalece a la derecha. Pero estos cínicos argumentos sólo cubren la verdadera naturaleza de la política de Biden. Él no quiere resolver la crisis; quiere hacer que la clase obrera pague por ella. No quiere eliminar el muro fronterizo; sólo quiere implementar la “mejor tecnología” contra los inmigrantes. No quiere detener la violencia policial; quiere que los policías disparen a la gente en las piernas. Él no es nuestro aliado, no nos pondrá en un mejor terreno para la liberación, y no resolverá esta crisis.

Sanders, en su discurso, tenía razón en una cosa: necesitamos un movimiento para luchar contra Trump y la crisis continua. Sin embargo, ese movimiento no debería poner sus energías en conseguir otro capitalista que defienda muchas de las mismas políticas y que esté comprometido con el mismo sistema que Trump eligió. Más bien, se necesita un movimiento de masas de la clase obrera y los oprimidos que se unan en torno a la bandera del socialismo y lancen una organización revolucionaria que luche por ellos y sus intereses, no un grupo progresista que apoye a los demócratas, por más que se llame Our Revolution (Nuestra Revolución - grupo fundado por personal de campaña de Sanders luego de las primarias de 2016).

El Partido Demócrata es un callejón sin salida. En los próximos tres días, veremos ejemplo tras ejemplo de ese hecho innegable. La verdad es que el Partido Demócrata es propiedad de gente como la CEO de Hewlett Packard que estuvo presente en esta convención. Existe para servir a sus intereses, no a los de los trabajadores.

 
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