A través de datos de las condiciones hospitalarias del país y con entrevistas a trabajadores de la salud, el informe muestra la realidad que se viene denunciando desde los hospitales y del sistema público desde el comienzo de la pandemia: colapso hospitalario, falta de insumos médicos y permanente riesgo de contagio, sin considerar las extenuantes jornadas laborales.
Allí trabajadores de la salud denuncian cómo se han visto expuestos a turnos completos de 24, 36 e incluso 48 horas, mientras que todo tipo de vacaciones, permisos administrativos o días libres se prohibieron, exponiéndose a 10 meses de trabajo sin descanso.
Por otro lado, las y los trabajadores de la salud se han visto separados o alejados de sus familias, de sus hijos y padres, por miedo a contagiarlos, porque es sabido que no existen los insumos médicos necesarios para protegerse del virus.
"Lo más duro en lo profesional ha sido el estrés y el constante miedo de que
en cualquier descuido te puedes contagiar y no sabes qué va a pasar. No sólo
trabajamos con la vida de las personas, sino con nuestra vida." señala el testimonio de "Carla", técnica en enfermería de una clínica privada de Santiago.
"Y como si fuera poco, a esto se le suma el temor a perder el empleo en mitad de una pandemia: hay un constante estrés para el personal porque la clínica te cuenta que no están generando ingresos, que está perdiendo mucho con todo esto, que hay que cuidar el trabajo, que no se sabe qué va a pasar más adelante…" señala también "Carla" en el informe.
Esta realidad se multiplica en todo el país. Se calcula que han sido más de 17 mil las y los trabajadores de la salud de distintas áreas quienes se han visto contagiados y contagiadas por coronavirus, y si bien el gobierno no tiene datos oficiales claros, se estima que son 26 las y los fallecidos/as.
Mientras tanto, como se denunció desde un principio, las comunas populares son las que mas sufren las consecuencias de la pandemia: "la mayor cantidad de muertes afecta especialmente a comunas más precarizadas como: Puente Alto (542), La Florida (451) y Maipú (370), entre otras", mientras que en relación a la tasa de mortalidad de los Hospitales "...de acuerdo a información obtenida por un medio de prensa a través de reportes oficiales, el Hospital Padre Hurtado registraba una tasa de mortalidad del 25,1%, el Hospital San José un 21,3%; el Hospital Salvador
un 20,1%; la ex Posta Central un 17,7%; el Hospital San Juan de Dios un 18%; y el Hospital Sótero del Río un 10%."
¡Que la crisis la paguen los grandes empresarios!
En esta realidad el gobierno tiene clara responsabilidad. Se negaron a entregar los insumos médicos necesarios para evitar el contagio, manipularon las cifras con Mañalich a la cabeza y han llevado al estado de colapso a los hospitales públicos.
Frente a este escenario, cuando aún la pandemia sigue afectando diariamente la vida cotidiana, y en especial de la "primera línea" de los trabajadores de la salud, es necesario pelear por un programa de emergencia sanitario que para por la realización de testeos masivos para rastrear y lograr trasabilidad efectiva, asegurar insumos médicos y equipos de protección personal a todo el personal médico y para los trabajadores de la salud para evitar al máximo el riesgo de contagios y garantizar ventiladores mecánicos a nivel nacional.
Para esto hay que avanzar a la unificación del sistema de salud, nacionalizando las clínicas y farmacias, bajo control de sus trabajadores, para poner toda la infraestructura médica al servicio del combate de la pandemia.
Todos los requerimientos de la "primera línea de combate al virus" pueden ser cubiertos si avanzamos a afectar las ganancias de los grandes empresarios, por ejemplo, nacionalizando el cobre y los recursos naturales, bajo gestión de sus trabajadores, para poner esas riquezas al servicio de las necesidades de las grandes mayorías y del pueblo trabajador. |