La cadena de panaderias Santarelli cerró en marzo. Siete trabajadoras reclaman el pago de indemnizaciones y salarios adeudados. No contaban con aportes ni contribuciones registradas por parte del empleador.
Desde hace más de tres semanas, las trabajadoras de la panaderia Santarelli reclaman el pago de salarios adeudados e indemnizaciones frente a la sucursal cerrada, mientras venden productos de panadería. El dueño de la panadería, que contaba con tres sucursales en Neuquén, aprovechó el inicio del aislamiento obligatorio para suspender a sus trabajadoras y vaciar las sucursales.
Giselle Soto fue trabajadora de la panadería durante ocho años. En declaraciones a La Izquierda Diario, sostuvo que "desde el 20 de marzo, cuando comenzó la pandemia, Santarelli cerró. Pasaron los meses y no cobramos los sueldos. Vecinos nos alertaron que la panadería estaba siendo desmantelada. Después nos enteramos que estaban vendiendo el fondo de comercio".
Además aseguró que "somos todas jefas de hogar y nuestro reclamo es para que nos paguen lo que nos deben".
Vecinos aledaños a la sucursal, ubicada entre las calles Rivadavia y Entre Ríos, filmaron el momento en que Luis Santarelli en horas de la noche cargó y se llevó los inmobiliarios de la panadería en un camión del municipio de Neuquén.
En un comunicado oficial, el gremio de panaderos, declaró que las ex empleadas estaban un 50% por debajo de lo que establece el CCT (Convenio Colectivo de Trabajo) y que no se registraban aportes patronales.
Santarelli es poseedor de múltiples empresas mayoristas. Cuenta con registros de actividad comercial en cultivo de manzanas y peras, servicios personales N.S.P, producción de semillas de hortalizas y legumbres, flores, plantas ornamentales, árboles frutales y alquiler de equipos de transporte. Es así que resulta inconsistente que esta patronal aduzca crisis para no pagar los salarios a estas ex trabajadoras.