Ayer lunes se viralizó un audio en el que Eduardo Bufalo, recordado por impedir el cierre de una sucursal de Coto de zona sur a pesar de la cantidad de contagios, al grito de “como que me llamo Bufalo”, incita a otros gerentes a apurar el ingreso de la gente al salón de ventas.
"Por favor, acelerar el ingreso de la gente a los salones de venta de la gente que está en la calle. No perdamos ventas por ningún motivo”, es la frase que resalta. A estas alturas, podría ser la descripción perfecta del accionar de las cadenas de supermercado en general y de Coto en particular.
Incumplimiento de protocolos, negativa a otorgar licencias, prepotencia hacia quienes trabajan, cómputo de vacaciones en lugar de las licencias correspondientes para quienes se encuentran en aislamiento, son algunas de las denuncias que hemos publicado sobre la empresa de Alfredo Coto.
A la fecha, sólo en el AMBA los casos en supermercados superan los 1800. Son un verdadero foco de contagio, debido a que el único protocolo que cumplen a rajatabla es el de facturar a costa de la salud de las y los trabajadores.
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