El paro de este 27 y 28 de mayo se acordó hace dos semanas entre sindicatos y organizaciones sociales del sur del país en solidaridad con la región de Islay que intenta frenar el proyecto en la región; junto con bloqueos a autopistas principales y protestas en diversas plazas; la jornada se realizó según lo previsto.
De marzo a la fecha las protestas se han ido masificando y magnificando en el Perú, otros sectores se han solidarizado con la región del Valle de Tambo y decenas de miles de trabajadores se han levantado en contra de la terciarización laboral y por la mejora de las condiciones de trabajo. Los estudiantes en las universidades han manifestado su repudio al proyecto Tía María y llamando a marchar en algunas ciudades del país.
La filial de Grupo México pretende extraer cobre por 18 años en territorio peruano y ha sido cuestionada por los múltiples repercusiones ambientales y de salud para la población. Sin embargo, el gobierno de Ollanta Humala se ha empecinado en apoyar el desarrollo de la empresa.
Es de resaltar que la Federación Nacional Minera, Metalúrgica y Siderúrgica del Perú (FNTMMSP) ha participado de forma destaca en las manifestaciones exigiendo la basificación de todos los trabajadores al servicio de las minas.
Las regiones que se sumaron al paro fueron Arequipa, Apurímac, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Moquegua, Puno y Tacna. En todas estas regiones el ejército fue autorizado para salir de los cuarteles y resguardar carreteras, aeropuertos y puentes durante las próximas 48 horas.
Las protestas contra la empresa filial de Grupo México comenzaron en 2011 y han convertido a la región de Islay en un territorio vigilado por las fuerzas armadas que buscan proteger los intereses de la filial mexicana. El presidente Ollanta Humala ha definido el uso de la fuerza como medida de represión contra los manifestantes y ser aliado de las grandes empresas, seguramente para proteger sus propios intereses.
El saldo por las protestas en contra del proyecto Tía María es de 7 muertos –cuatro de ellos en los últimos dos meses- y más de trescientos heridos desde 2011. Organizaciones de Derechos Humanos como Amnistía Internacional se han pronunciado en contra del uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes.
A pesar de eso desde el 23 de marzo los campesinos del Valle de Tambo se mantienen en paro para frenar los planes de Grupo México y del gobierno. La lucha por el desecho definitivo del proyecto sigue en las calles y ha logrado la suspensión del proyecto durante los próximos dos meses. Sin embargo, será necesaria toda la solidaridad nacional e internacional para que esta lucha pueda triunfar. Desde el Movimiento de los Trabajadores Socialistas llamamos a la Nueva Central de Trabajadores, a la Unión Nacional de Trabajadores a impulsar lo más pronto posible una acción internacionalista en la sede del Grupo México y agitar una fuerte campaña por el triunfo de la lucha de los Mineros y de los pueblos de Yslai. |