“$6.000 es totalmente lejano de los $ 22.500 que esperábamos” manifestó el diputado Daniel Núñez del Partido Comunista. Con esta frase queda en evidencia que tanto el gobierno como la oposición terminan por reducir la discusión sobre el sueldo mínimo en un tira y afloja por un par de pesos mas o un par de pesos menos, dejando de lado las reales necesidades de millones de personas que han visto precarizadas sus condiciones de vida con el avance de la crisis económica y con la extensión leyes como la ley de “protección del empleo”, que permite reducir los ingresos mensuales de los trabajadores.
Desde la derecha presionan con la idea de que, al aumentar el ingreso mínimo, se estimularía el desempleo (cuestión desmentida por un sin fin de economistas) y desde la oposición se adaptan a los margenes que impone el gobierno, contentándose con un aumento que no alcanza para cubrir las necesidades más básicas de cualquier trabajador o trabajadora.
Si en algo coinciden ambos sectores, es que no están dispuestos a afectar las ganancias de los empresarios y quieren mantener esta discusión encerrada entre las cuatro paredes de la cocina parlamentaria.
No hay ninguna oportunidad de obtener un sueldo mínimo digno, basado en la canasta familiar, en las estrechas paredes lobby parlamentario. Si realmente queremos luchar por un sueldo que alcance para cubrir nuestras necesidades básicas y que no baje de los $500.000 es imprescindible exigirle a la CUT, Unidad Social y los grandes sindicatos que rompan la tregua que mantienen con el gobierno y preparemos un plan para retomar el camino del paro, la huelga y la movilización.
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