El Presidente Sebastián Piñera realizó este viernes una reflexión a propósito de una nueva conmemoración del Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, haciendo un llamado a la unidad, a respetar los valores de la democracia y los DD.HH. y rescatar las lecciones que dejó el quiebre institucional para no repetir los mismos errores del pasado.
En esa línea, mencionó "primero, el valor y el respeto a la democracia y el Estado de Derecho. El compromiso total y absoluto con los DD.HH., el valor del dialogo, la colaboración y los acuerdos entre quienes pensamos distinto para resolver los problemas que nos afectan a todos, el valor de la unidad, de la amistad cívica."
Al cierre de su discurso, y acompañado por los ministros de su comité político, indicó que "tres de cuatro chilenos no había nacido el 11 de septiembre de 1973. Los que si vivimos ese periodo tenemos la obligación de recordar para aprender y mirar al futuro (...) una casa dividida no puede prevalecer, un país dividido no puede avanzar".
Piñera saca lecciones favorables para la preservación de un régimen. Por eso no denunció que la Constitución del ’80 fue impuesta con la metralleta militar y que los únicos responsables del golpe fueron la derecha, el imperialismo, la iglesia y la Democracia Cristiana.
Un plebiscito y proceso constitucional controlado por la élite política de los 30 años
Piñera en noviembre de 2019 era un mandatario al borde del fracaso. La rebelión popular había ocupado las calles de todos los rincones del país. Todo el pueblo exigía su salida inmediata. La huelga general del 12 de noviembre pudo haber sacado al presidente si se hubiera prolongado, tendencia que fue impedida por la CUT y luego por el acuerdo de los partidos tradicionales "por la paz y una nueva Constitución". Esa unidad es la que apela el gobierno. La unidad de los viejos partidos con un gobierno impopular, autoritario y represor.
Tras 30 años de falsa democracia los partidos tradicionales, la derecha, la Concertación, incluyendo también al PC y al FA se han unido en la "fiesta de la democracia" ante un plebiscito en donde las dos opciones para escribir una nueva Constitución están en manos de esta misma élite política. Sólo pueden postularse candidatos a través de la ley de partidos, que se reficharon ilegalmente en 2016 sin necesidad de buscar firmas. Aunque muy pocos los estemos denunciando, hay una serie de vetos y trabas: no se podrán contradecir los tratados internacionales (los que permiten en saqueo de recursos naturales y una economía dependiente), cada acuerdo necesitará de 2/3 (un quorum que beneficiará el bloqueo por parte de la derecha), están excluídos los menores de edad (considerando que los jóvenes de 14 a 17 años participaron de a rebelión y son un sujeto político indiscutido).
No podemos llamar al plebiscito y proceso constitucional como un ejercicio de diálogo y colaboración. Piñera es un presidente responsable de la violación de DD.HH durante la rebelión. Miles fueron víctimas de la violencia del Estado. Muertos y mutilados no tienen justicia mientras Carabineros se arma hasta los dientes para reprimir cualquier fantasma de revuelta que vuelva a surgir. También este gobierno es responsable de los más de 2 millones de puestos de trabajo destruidos y los miles de muertos por la pandemia. El gobierno prefirió salvar a los empresarios, siguiendo su interés de clase.
Por una Asamblea Constituyente, libre y soberana, sin Piñera
Es necesario retomar la experiencia de la revuelta y la huelga general del 12 de noviembre. Este proceso constituyente no le pertenece al pueblo trabajador. Es necesario imponer con la fuerza de la movilización una verdadera Asamblea Constituyente que no tenga por encima ningún poder ni ley de amarre. Es decir debe ser completamente libre y soberana. Piñera y la élite política quieren renovar algo para mantener lo esencial: el régimen capitalista chileno y el modelo económico neoliberal. Un ejercicio libre y soberano no será tolerado por ellos. Porque aborrecen todo lo que sea deliberación popular. Esto último sólo podrá ser impuesto por la voluntad de al mayoría. Junto con votar apruebo, contra la Constitución de Pinochet, es necesario anular la segunda papeleta por ser un engaño e instalar un voto de protesta que indique que la lucha del pueblo de Chile es por Asamblea Constituyente. |