Durante estos días hemos visto como el gobierno ha anunciado con bombos y platillos su plan de reactivación económica y de recuperación del empleo. Dice que su objetivo es recuperar un millón de empleos de los más de 1 millón 800 mil desempleados que ha dejado la pandemia y la recesión, según las palabras del propio Piñera, sin considerar los casi 800 mil trabajadores suspendidos por la ley de protección del empleo.
Como ya señalamos en nuestro diario, este plan de recuperación del empleo se trata de entregar millonarios recursos a los empresarios, como “incentivos” para contratar gente. Es decir, mayor financiamiento estatal a los empresarios, mientras siguen las condiciones de precarización para la clase trabajadora.
Así el Estado financiará el 50% del salario de los trabajadores como incentivos a los empresarios que contraten nueva fuerza laboral, monto que llegaría al 60% en caso de que se contraten a mujeres, jóvenes o trabajadores en situación de discapacidad.
El discurso (nuevamente) triunfalista del gobierno
"Estamos viendo como nuestro país empieza a ponerse de pie nuevamente”, señaló Piñera, dando cuenta del optimismo que intenta transmitir el gobierno cuando comienza a reactivarse la apertura en la mayoría de las comunas del país.
A su vez agregó que ya se estarían viendo “las primeras señales de recuperación de la economía”, para luego cerrar con demagogia pura y dura: “… la actividad económica comenzó a recuperarse en forma, naturalmente todavía muy débil, pero la diferencia entre el pasado y el futuro es una sola, el pasado ya está escrito, podemos hablar de él todo lo que queramos, pero no le podemos cambiar ni una sola coma, lo maravilloso del futuro es que es un libro abierto y podemos dibujar esos caminos del futuro.”
Lo único que quiere hacer Piñera junto a los grandes empresarios es embellecer la situación para evitar nuevos choques de la lucha de clases. Es que en realidad, ese triunfalismo es sólo para los empresarios. El plan del gobierno se centra en recomponer las utilidades de las empresas, es decir sus ganancias, para que tengan así mayores facilidades de inversión, gastando menos en mano de obra, lo que sería financiado por el Estado, buscando que se reinvierta, sumándose a los créditos del FOGAPE que se definieron meses atrás.
Porque, por otro lado, este plan además de subsidios a los empresarios, contempla dejar a un gran “ejército de cesantes”, incluso si tomamos las cifras del gobierno: más de 800 mil trabajadores seguirían desempleados si es que el plan del gobierno se cumple a cabalidad.
Es que el futuro para las y los trabajadores no es precisamente prometedor. Mayor desempleo, menores salarios y mayor precarización laboral es lo que se ve en el horizonte. El ejemplo del Wallmart es claro: las cajeras pasarían a ser “trabajadoras en general” aplicando la política laboral de “polifuncionalidad”, cumpliendo diversas labores incluso con menor sueldos por perder los bonos que son fundamentales para compensar los salarios de miseria que se pagan en el país.
Y para que decir las amenazas de pérdidas del empleo que se han visto representadas en ejemplos dramáticos como el cierre de la planta azucarera de Iansa en Los Ángeles, que deja a casi 400 trabajadores en las calles.
El rol de la “oposición” y de dónde viene este plan de reactivación
No debemos olvidar que esta iniciativa del gobierno es parte de un plan mayor, se circunscribe en el “Acuerdo Económico Nacional” que firmó el gobierno con la oposición hace unos meses atrás y que contó con la participación de economistas incluso del Frente Amplio como Claudia Sanhueza (Revolución Democrática).
Ese plan contemplaba 12 mil millones de dólares para la “reactivación”, donde cerca de 8.500 millones se destinarían a subsidios, regalías y beneficios a las empresas, y sería financiado, en parte, con el aumento de la deuda pública, lo que significaría, nada más y nada menos, que hipotecar el futuro de las próximas generaciones.
Ya lo dijo Briones en su momento: “El mayor endeudamiento que vamos a tener hoy día, es una mochila que le dejamos a las generaciones futuras. Para que sea bien absorbida necesitamos responsabilidad fiscal, una consolidación fiscal creíble y recuperar la capacidad de crecer económicamente”.
El plan del gobierno y de los grandes empresarios cuenta con la aprobación o el silencio cómplice del conjunto de la oposición, incluyendo a los sectores de izquierda como el Frente Amplio o el Partido Comunista, que hoy se encuentran enfrascados casi exclusivamente en el debate sobre si ir en pactos por omisión o en listas comunes con la ex Concertación, la cual fue parte de la aprobación de estos planes de precarización del gobierno.
Ejemplos de luchas: síntomas de resistencia de las y los trabajadores
Pero hay ejemplos de luchas que debemos tomar y fortalecer. Lo vimos con las y los trabajadores de Wallmart contra la precarización de sus condiciones de trabajo. Se ha visto también en la lucha de los TENS, que han sido duramente reprimidos y reprimidas en Plaza Dignidad.
A su vez, y también en el ámbito de la salud, de la primera línea de combate al virus, hemos visto las movilizaciones de las y los trabajadores de la Posta Central que se iniciaron hace tan sólo un par de días.
A esto se le suman además la huelga portuaria en Antofagasta y el paro de advertencia del Sindicato de Lomas Bayas.
Esto por mencionar algunos de los principales ejemplos, como fue también la movilización de los trabajadores del Metro en Santiago. Es necesario articular y coordinar estas luchas, multiplicar estos ejemplos, porque muestra un camino a seguir.
¡Por un programa para que esta crisis la paguen los grandes empresarios y no el pueblo trabajador!
No podemos permitir que el gobierno avance con sus medidas precarizadoras. Es necesario que la CUT y los grandes sindicatos rompan su tregua con Piñera y compañía, y tomando los ejemplos de movilización, se prepare un gran plan de lucha para enfrentar estos ataques.
Los partidos tradicionales nos quieren hacer creer que todo cambiará con un proceso constituyente controlado por ellos mismos, pero ¿Se podrán discutir los despidos y los bajos salarios que HOY afectan a las y los trabajadores? No podemos esperar que en una Convención controlada por los mismos de siempre se resuelvan las urgentes necesidades delas mayorías trabajadoras.
Por eso, debemos retomar el camino de octubre y de la huelga general en la perspectiva de conquistar una verdadera Asamblea Constituyente Libre y Soberana, donde sea el pueblo trabajador el que decida, y conquistar un programa de emergencia de salida a esta crisis para que la paguen los grandes empresarios y no el pueblo.
Un programa que parta por la prohibición de los despidos, la expropiación bajo control de sus trabajadores de toda empresa que quiebre o despida, la nacionalización de los recursos naturales como el cobre, controlados por trabajadores y comunidades, para financiar ya las urgentes necesidades económicas y sanitarias del pueblo trabajador. Estas son medidas básicas para que la crisis la paguen los dueños del país, esos que se enriquecieron estos 30 años de herencia de la dictadura militar. |