Los incendios vienen aumentando exponencialmente, en el último año. En nuestro país, más de medio millón de hectáreas fueron arrasadas por el fuego en 14 provincias y sólo en Córdoba 181 mil hectáreas en lo que va de 2020. Ahora queda el 3% de todo el bosque nativo que tenía hace cien años.
Los incendios forestales, ¿son causados por factores climáticos o por el negocio de unos pocos?
El propio gobierno nacional, a través de su ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Sosotenible, Juan Cabandié, reconoció que el "95% los incendios son intencionales".
Pero no son personas aisladas las que comienzan estos focos. Hay grandes intereses económicos detrás.
Las quemas de estas tierras facilitan nuevos y mejores negocios, como el rebrote de vegetación para la alimentación del ganado y terrenos disponibles. Este es el beneficio que obtienen los empresarios de muchas actividades. Desde el agronegocio hasta la minería a cielo abierto, pasando inclusive por la especulación inmobiliaria con la construcción de barrios privados.
Para nosotros significa todo un ecosistema perdido: el aumento de las inundaciones, la aniquilación de la flora y la fauna, el calentamiento global, e incluso el deterioro de nuestra salud.
Los depredadores del suelo, hacen negocios con la tierra arrasada. Por eso, no es de extrañar que la oligárquica Sociedad Rural anunció el rechazo a las leyes de bosques y humedales. Quieren seguir destruyendo en paz.
La ley de humedales que impulsan sectores ambientalistas, habitantes de zonas afectadas, junto a organizaciones como el Frente de Izquierda, busca que se prohíba la utilización del fuego y las quemas, las actividades y prácticas de carácter extractivo y a gran escala, y el uso de sustancias contaminantes para el ecosistema.
A pesar de que el Gobierno reconoce la responsabilidad de las patronales agrarias, las premió con una baja de retenciones hasta fin de año. Aparte, a las leyes de protección que ya existen, el gobierno no destina fondos: el Proyecto de Presupuesto Nacional contempla apenas el 4,8% de lo que le corresponde a la Ley de Bosques.
No es una política aislada de Argentina. En todo el mundo vemos como avanzan incendios arrasando con ecosistemas enteros, y los gobiernos no toman ninguna medida en contra. Esto habla de un sistema que solo piensa en las riquezas para un puñado, a costa de destruir el planeta.
Es necesario seguir con la organización y darle fuerza a las movilizaciones que ya vimos en nuestro país y en todo el mundo, para frenar este crimen socioambiental. |