En sesión ordinaria el “Honorable” Consejo Técnico de la FES Acatlán resolvió, sin dar justificación alguna, prohibir todo tipo de grabación y difusión del contenido de las clases en línea, si algún docente consiente este tipo de actividades lo deberá de presentar por escrito.
Tras meses de confinamiento y con decenas de miles de estudiantes que no logran concluir satisfactoriamente el semestre anterior, producto de la pandemia. se regresa a un nuevo ciclo escolar con ligeros intentos de atenuar la brecha tecnológica entre quienes poseen equipo de cómputo y quienes no.
Sin embargo, el poseer un equipo de computo (tablet, laptop, celular, etc.) no impide que el hacinamiento o la necesidad de trabajar se presente. Diversos estudiantes tuvieron que recurrir a empleos de medio tiempo o trabajar desde las plataformas de reparto para poder hacerle frente a la crisis, es decir, cargaron sobre sus hombros el que a sus padres hayan sido despedidos o sufrido el recorte del sueldo al 50%.
Trabajar y estudiar -a distancia- en medio de una crisis sanitaria y económica, limita poder tomar todas las clases en tiempo; e incluso para los que no trabajan, deben de repartirse entre clases e idiomas. El empalme de horarios hace imposible tener dos clases al mismo tiempo, es por ello que se recurre a grabar las clases para poder estudiarla a destiempo.
Grabar las clases, suple de alguna manera la falta de personalización del docente hacia su estudiante. Pues ¿Quién puede prestar atención a 20, 30 o 40 estudiantes a través de una computadora? Es imposible, y revela un problema: falta de docentes.
Pero ¿Qué hay detrás de la prohibición de las grabaciones de las clases?
Directo al punto. Lo que buscan ocultar es la precariedad con la que se están impartiendo las clases. Al director sólo le importan los números para poder decir en sus informes cuántos alumnos se atienden, cuántos cursos están activos; pretenden evitar a toda costa que el ojo público preste atención -de nueva cuenta- a FES Acatlán.
Suficiente ha tenido la facultad con ganarse encabezados en los medios periodísticos nacionales: recorte de matrículas, estrangulamiento a estudiante, encarcelamiento a una estudiante, etc. Cuidarse la espada y maquillar los informes de cara a las elecciones de directivos para el siguiente año es la tarea primordial. Se acerca la renovación de los principales cargos administrativos, y una mala imagen es lo menos que se debe de tener en estos meses.
Así mismo, se sabe que desde el director hasta los coordinadores y coordinadoras de programa deben de dar por lo menos una clase. Son en estas mismas clases donde “aprovechando” la libertad de cátedra exponen sus puntos de vistas o posturas políticas sin diferenciar la discusión académica. Evitar una grabación de sus opiniones puede evitar nuevos escándalos.
Pese a este ejercicio autoritario, no evita que el 43% de los estudiantes que no tienen internet puedan ser incluidos en este nuevo semestre. Como dijimos en una nota anterior, “las autoridades universitarias tienen la obligación de garantizar que todos los estudiantes y académicos tengan acceso a dispositivos electrónicos y conexión a internet. Si no se resuelve primero este problema, en la vía de los hechos, se excluye a miles del derecho a la educación pública y gratuita.”
Antes que prohibir las grabaciones, la misma universidad debe de garantizar el derecho a la educación. |