Su popularidad y reconocimiento, se extendió como la pólvora durante la II Guerra Mundial, momento histórico en que los hombres fueron llamados a filas y las ocultas mujeres del jazz y el swing, tomaron los escenarios haciéndose un hueco en las salas y en los corazones del público, un lugar del que no saldrían jamás.
Smith escribió un artículo en 1942 para la revista Down Beat defendiendo que las mujeres podían tocar tan bien como los hombres. “En estos tiempos de emergencia nacional, se está reclutando a muchos de los instrumentistas estrella de las grandes bandas. En lugar de reemplazarlos con lo que puede ser un talento mediocre, ¿por qué no dejar que algunas de las grandes mujeres artistas del país tengan su oportunidad?.
Schmitz creció en Mount Calvary, Wisconsin con siete hermanas y dos hermanos. Todos aprendieron a tocar el piano primero, y después varios instrumentos. Las chicas entraban a formar parte de una orquesta exclusivamente femenina concebida.
Con un kit con 12 tambores, Smith no siempre recibió elogios neutrales de la crítica, un crítico la descartó como una "señorita pulchritudinosa que maneja tan hábilmente los tambores y platillos".
En las décadas de los veinte y treinta, Smith tocó en la Schmitz Sisters Family Orchestra (más tarde, Smith Sisters Orchestra) que su padre fundó en Wisconsin.
Participó en alguna película de Abott & Costello y tocó con grandes artistas como Ella Fitzgerald o Frank Sinatra. En los años 60 se estableció en Broadway.
A pesar de su edad, la artista se mantuvo activa hace pocos meses en diversas bandas de Costa Mesa, Calfiornia, en donde residía. |