Después de que se abriera el proceso de imputación contra 18 altos dirigentes del fútbol mundial y el arresto de tres altos mandos del mismo deporte de América Latina, los casos de corrupción dentro de la FIFA siguen apareciendo,;esta vez sale a la luz uno de los países que durante los últimos años ha mostrado su gran valor futbolístico como lo es Alemania, aunque ahora no es precisamente la calidad deportiva lo que los trae al centro, si no que la cuestionada adjudicación del pasado mundial del año 2006.
Según la publicación semanal del periódico Zeit online se dice que Alemania se adjudicó ser la sede del mundial del año 2006 a través del coima y el soborno para lograr los votos suficientes.
Viajando nueve años atrás podemos recordar que las votaciones de aquel mundial fueron un tanto estrecha, Alemania superaba tan sólo por un voto a Sudáfrica. De la boca de un periodista británico experto en las corruptelas de la FIFA declaraba que aquella vez el fallecido representante del fútbol de Nueva Zelanda habría faltado a las votaciones a cambio de la recepción de US$ 250.000 pagados por Berlín, lo que se suma ahora según el Zeit es que el voto que respaldó a Alemania por parte de Arabia Saudita también fue comprado, pero esta vez no fueron los dólares si no las armas que estuvieron metidas de por medio.
No me digas que en el fútbol la política no está dentro
Es de costumbre escuchar de pasillos a muchos cuando dicen "que el fútbol no hace diferencia de raza, clase social, religión o política", pero es incoherente pensar que el deporte más bello del mundo está exento de la realidad social en la que actualmente se vive bajo las cadenas del capitalismo, así como en los años de ascenso revolucionario sirvió de tribuna a los futbolistas llamados de izquierda también ha servido a la burguesía en sus máximos períodos de restauración. Es de locos pensar en que ni un empresario se ha hecho millonario a costa del fútbol, lo que trae consigo en la actualidad los casos del ’FIFAgate’ que desenmascara hasta lo más profundo cómo este deporte tan popular sí hace diferencia entre las clases sociales cuando las manos de los empresarios están metidas que son los mismos que se enriquecen a costas de coimas millonarios y de los altos precios de las entradas que se les imponen a los sectores populares de la población como lo son los trabajadores para poder acceder a los partidos de más alto nivel en el mundo.
Ahora con el supuesto caso del mundial de Alemania 2006 nadie puede decir que la política patronal está fuera del desarrollo del fútbol. Que más político puede ser comprar votos a través de coimas traducido en regalos bélicos. Si de confirmar que el voto de Arabia Saudita fue comprado por un cargamento de granadas en esos años, de partida vemos como el mismo imperialismo alemán habría ayudado a la Federación de Fútbol germánica para adjudicarse tan magno evento como el mundial de fútbol, recordando también que en esos años el único que podría haber dado el pase de este violento regalo a los árabes sería el canciller Gerhard Schröder quien se encontraba a la cabeza de la administración del gigante europeo. ¿Y las granadas para qué? sin duda este tipo de armas es usado en diversos tipos de guerras de carácter civil o en enfrentamiento con otros países, entre Estados o por disputas territoriales que también se puede conocer como geopolítica; y como diría Clausewitz qué es la guerra más que la continuación de la política por otros medios.
Sin dudas el ’FIFAgate’ nos muestras las grandes contradicciones que expresa el fútbol un deporte que en algún período fue tan obrero como los trabajadores mismos, pero que en la actualidad bajo la manga de los empresarios no hace más que evidenciar que sí el fútbol en este sistema hace diferencias de clases y política. |