El Hospital Garrahan, el nosocomio de excelencia, de alta complejidad decidió que sus trabajadores tengamos un aumento miserable de 7%. Este año redoblaron la apuesta a la precarización, con sueldos que ni por asomo llegan a la canasta familiar, una enfermera de reciente ingreso apenas cobra 38 mil pesos, en un año que han suspendido las licencias y las vacaciones para quienes estamos al frente, trabajando con estrés y agotamiento, haciendo el mejor de nuestros esfuerzos.
Pero el mejor de nuestros esfuerzos no sólo en la atención de calidad que se merecen todos nuestros pacientes sino el mejor para llegar a fin de mes. Como se comenta por los sectores sobra mes en el sueldo, y muchos han tenido que conseguir otros trabajos para poder llegar, pasando así largas horas sin poder ver a nuestras familias. El “quedate en casa” nunca fue real para nosotros.
Pero desde la semana pasada crece la bronca contra esta miseria. Las y los trabajadores, junto a la Junta interna ATE Garrahan y la Asociación de Profesionales venimos realizando movilizaciones a la dirección del hospital para mostrar nuestro rechazo.
El pasado 21 de octubre realizamos además un paro de los sectores y luego acompañamos el acampe de enfermería a la Jefatura porteña por el pase a la carrera profesional. Además, este lunes 26 hicimos otra gran movilización por los pasillos del hospital. Y ahora vamos, este próximo 3 de noviembre, a realizar un nuevo corte de calle para seguir expresando nuestra bronca, porque este avallasamiento no lo vamos a permitir.
Así compartíamos nuestra lucha en el hospital en el acampe de enfermería y planteábamos a todos nuestros colegas nuestras posiciones de como seguir la lucha.
La directiva de ATE nacional rechazo el acuerdo, pero nada hizo para pelear por lo que es nuestro. Al revés de lo que paso con la policía bonaerense que después de obtener un básico de 44 mil pesos están prestos a desalojar a las familias en Guernica.
Nada podemos esperar de la conducción de UPCN, conocidos por ser adeptos al gobierno de turno, pero la dirección de ATE- CTA continúan sin chistar lo que sea del gobierno, incluso esta miseria de aumento. Tampoco están haciendo una fuerte campaña por las familias de Guernica que están peleando por el derecho básico de vivienda, ellos son los nuevos desocupados, miles de familias que quedaron sin trabajo durante la pandemia y no tienen un techo para sus hijos y la respuesta del gobierno. Mientras aún siguen siendo amenazados con la represión. Esta es la misma realidad que viven nuestros pacientes que día a día vemos cómo caen aún más en la pobreza, en condiciones muy precarias, llegando a vivir hasta en casillas, sin acceso al agua potable, viviendo en suelos contaminados, por eso es que nuestra lucha está ligada porque como trabajadores de la salud sabemos que “No hay salud sin una vivienda digna”.
Sin embargo, la integración que la dirección de ATE y la CTA tienen con el Gobierno nacional no nos puede dejar las manos atadas. Deberían convocar ya un plenario de delegados y activistas de todos los lugares de trabajo a nivel nacional, convocando asambleas de todos los estatales para votar paro y planes de lucha.
Es importante que se reabra ya la paritaria a nivel nacional y que no haya ningún salario por debajo de la canasta familiar. Tenemos que pelear junto con las comisiones internas combativas, los que salen a luchar contra los despidos como LATAM o junto a los pibes que se organizan contra la precarización e incluso los compañeros que están afiliados a UPCN que ven como los traicionan sus dirigentes, para pelear juntos por todos nuestros reclamos postergados.
Porque nosotros, nuestros pacientes, nuestros niños y jubilados somos la prioridad. La plata no puede ir para la deuda tiene que ir a salario, trabajo, vivienda, salud y educación. Redoblemos nuestra lucha con fuerza, mostremos al millón de trabajadores de la salud en las calles y golpeemos con un sólo puño que esta crisis no la vamos a pagar. |