Los dos tercios, son uno de los enclaves y a la vez, parte fundamental de la herencia de la Dictadura, en términos legislativos, este mecanismo diseñado por nada más ni nada menos que el propio Jaime Guzmán, fundador de la Udi, e ideólogo de la implantación del neoliberalismo en Chile, diseñó este mecanismo antidemocrático, precisamente para que una minoría (dentro del Congreso, que ya es una minoría frente a todo el resto del país), pueda poseer un poder de veto, frente a medidas que puedan ser favorables al pueblo trabajador o contrario a sus intereses empresariales. En concreto el artículo 133 de la ley 21.200 señala que se requieren 2/3 de quórum para tomar los acuerdos al interior de la Convención.
Es decir, que esto otorga a una minoría de un tercio, con lo que la derecha y la oposición neoliberal de la ex Concertación pueden fácilmente bloquear cualquier discusión que atente contra sus intereses o los de sus financistas: los empresarios.
Otra de las trampas que más está teniendo relevancia, posterior al plebiscito, son las trabas hacia los independientes en el proceso constituyente que hace en los hechos muy complicada la elección de quienes no vayan en las listas de los partidos de los 30 años. En los hechos se les pide a quiénes no tienen grandes recursos, los espacios televisivos que tengan los partidos de los 30 años, competir sin tener siquiera la posibilidad de constituir listas o aliarse con partidos afines a sus ideas.
Podemos decir, que esto se trata de un “nuevo saludo a la bandera”, como se dice coloquialmente, por parte del Partido Comunista, que por un lado, propone leyes para limar alguno de los aspectos más odiados de la Convención Constitucional, como precisamente el punto de los dos tercios que fue el punto clave, no solo para que la ex concertación y la derecha, aceptaran el acuerdo, sino que fue celebrado por el conjunto de los empresarios de este país, que bajo el alero de la “paz” se mostraban a favor del acuerdo, que vino a salvar al gobierno de Piñera y sus intereses, posteriormente al paro y llamado a huelga general que se llevó adelante el 12 de Noviembre en todo el país. El proyecto de eliminación de los dos tercios, busca hacer la ilusión que por medio del Congreso, se puede “lograr” la voluntad popular y eliminar las trampas del proceso, es como confiar que el mismo que te quita el pan, te lo vuelva a entregar, además de lo criminal que significa buscar legitimar aún más este proceso constituyente amañado, basado en la impunidad de los violadores de los DD.HH, nuestros muertos y mutilados, que lamentablemente aún siguen existiendo, recientemente en Talcahuano, Carabinero baleó a dos menores de edad en las dependencias del recinto del Sename de la ciudad.
Por otra parte, cabe recordar que el Partido Comunista, por medio de su presidencia en la CUT mantiene una larga tregua con el Gobierno criminal de Piñera, la viene desde finales del año pasado y la ha garantizado con mucho recelo, cuidando de no convocar ninguna medida de lucha desde la CUT y demás organismos sindicales importantes que dirige.
Por el contrario de seguir el camino parlamentario que propone el PC, hay que impulsar la más amplia movilización para acabar con las trampas del proceso, imponer la liberación de las y los presos políticos y la salida de Piñera. Como mostró el paro nacional del 12 de noviembre del 2019 y las recientes movilizaciones en Perú solo podemos confiar en nuestra fuerza movilizadora para imponer una Asamblea Constituyente Libre y Soberana. Por el contrario y pese a que no firmaron el acuerdo del 15N, el PC dejó en los hechos la pelea por echar a Piñera. |