Los datos de desempleo en Brasil solo aumentan y son alarmantes, algo que se nota comparando con los datos del tercer trimestre de 2019 donde la tasa de desocupación medida era del 11,8%.
El número de personas en situación de desempleo alcanzó los 14,1 millones, un 10,2% más con respecto al trimestre anterior, que se traduce en el incremento de 1,3 millón de personas con respecto al segundo trimestre de este año.
La tasa de informalidad alcanzó el 38,4% de la población ocupada, lo que se traduce en unos 31,6 millones de trabajadores precarizados
Frente a todos estos datos, que muestran como solo tiende a aumentar aún más el hambre en Brasil, cuando se le pregunta sobre la extensión de la ayuda de emergencia al presidente, Jair Bolsonaro, responde burlandose al decir que se debe “pregunta por el virus”. Mientras que el ministro de Economía, Paulo Guedes, ya ha dicho que “No habrá extensión de la ayuda de emergencia ", afirmando cínicamente que la pandemia está "amainando" y la economía "está volviendo fuerte".
Bolsonaro y Guedes, en connivencia con los partidos políticos y otros sectores que apoyaron el golpe institucional contra Dilma Rousseff, prefieren garantizar el pago de la deuda pública ilegal y fraudulenta, enriqueciendo con el sudor de los trabajadores a los especuladores internacionales que saquean el país y su riqueza.
Mientras tanto, los empresarios continúan bajando los sueldos, con la connivencia del Estado, que no aplica ninguna medida contundente en contra de esto, como la prohibición de estos despidos.
Combatir la crisis económica para los trabajadores, en países como Brasil, significa no solo reducir el desempleo, es necesario defender a los principales sectores productivos de la industria, que los trabajadores asuman la lucha contra la pandemia para que lo mejor de la tecnología y la capacidad productiva estén a favor de asegurar que no más brasileños mueran por falta de atención en la pandemia. |