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5 de abril de 2025 Twitter Faceboock

PROTESTA NACIONAL
14 de junio de 1983: segunda protesta nacional contra la dictadura
Ana Lopez | @analopezd Historiadora

Después del exitoso llamado al primer paro nacional contra la dictadura convocada por la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC)) el 11 de mayo de 1983, que sorprendió a los propios organizadores y especialmente a la dictadura, se llamó a la segunda protesta nacional para el 14 de junio.

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La primera protesta tuvo un carácter masivo y explosivo que nadie esperaba: caceroleos, barricadas en las poblaciones, paralizaciones parciales de comercio y transporte, entre muchas otras manifestaciones y permitió expresar la rabia y descontento contra la dictadura de amplios sectores: trabajadores, pobladores, estudiantes, cesantes, profesores, organizaciones sociales, de derechos y de izquierda, entre muchas otras.

También la dictadura se vio sobrepasada y respondió como acostumbraba a hacerlo: aumentando la represión, allanando poblaciones, deteniendo a dirigentes políticos y sindicales, entre otras acciones represivas.

En las universidades, la oposición a la dictadura estaba logrando un proceso de recuperación de los centros de estudiantes y federaciones. A nivel sindical, el empuje de la primera paralización impulsó la formación del Comando Nacional de Trabajadores (CNT), que permitió unificar a distintos referentes sindicales. Las organizaciones de mujeres fundaron el movimiento Mujeres de Chile (MUDECH).
En las organizaciones políticas, a fines de 1982 se había conformado el PRODEN (Proyecto de Desarrollo para un consenso Nacional) que agrupaba a distintas organizaciones políticas con sectores de la Democracia Cristiana, el Socialismo, radicales y comunistas. También durante ese año se formó la Alianza Democrática, antecesora de la futura Concertación, que finalmente encabezaría el proceso de transición pactada y negociación con los militares; y el Movimiento Democrático Popular (MDP), con los sectores más críticos del PS y comunistas.

Estos procesos de alianzas en las organizaciones de centro e izquierda expresaba también la llamada “renovación” socialista, es decir la ruptura de algunas de estas organizaciones, especialmente los socialistas, con sus antiguas políticas, la moderación de sus políticas y la aceptación de la “economía social de mercado”.
14 de junio: día de protesta

La segunda protesta fue convocada por el Comando Nacional de Trabajadores y el apoyo de muchas organizaciones políticas, sociales, de mujeres y derechos humanos como el Frente Unitario de Trabajadores, la Coordinadora Nacional Sindical, el CEPCH, la Unión Democrática de Trabajadores y otros grupos como la Multipartidaria. La dictadura también estaba prevenida y prohibió la difusión en los medios de comunicación – inclusive con atentados contra radios de oposición y clausura de programas- y la salida masiva de militares a la calle.

Ese 14 de junio en la mañana la protesta comenzó con la baja asistencia de estudiantes a universidades y colegios y de los trabajadores a sus empleos, grupos de personas que leían el manifiesto, aplaudían y gritaban contra la dictadura, marchas callejeras en distintos puntos de Santiago –en las que las mujeres tuvieron una presencia relevante- y sitting, las que eran rápidamente reprimidas, tomas de algunos recintos universitarios con enfrentamiento con Carabineros. Los autos tocaban sus bocinas para apoyar la movilización. Una característica importante fue su masificación a todo el país, especialmente ciudades como Valparaíso, Viña del Mar y Concepción.

En las fábricas, trabajadores realizaban sus labores a desgano o hacían paros parciales en sus turnos, muchos choferes no salieron ese día a trabajar, apoyando también el paro y se veían pocos autos circulando por las calles. También se realizaron acciones de protesta en edificios públicos como los Tribunales de Justicia y la Catedral de Santiago en la Plaza de Armas. Por la tarde y noche comenzó el caceroleo y apagón en las poblaciones, donde miles de jóvenes protestaban y se enfrentaban a carabineros haciendo barricadas y fogatas, con piedras y palos. También se tiraron algunas líneas de electricidad y se cortaron las vías férreas, lo que paralizó los trenes por varias horas.

Según informaba el diario El País de la época “Escasez de transporte público en las grandes ciudades, importante absentismo escolar, trabajo a ritmo lento en numerosas empresas, manifestaciones en Santiago, Valparaíso y Viña del Mar, enfrentamientos violentos aunque esporádicos, varias detenciones y acusaciones del Gobierno al partido comunista, son las principales muestras de la segunda jornada de protesta nacional pacífica convocada para ayer en Chile” (El País, 15 de junio de 1983). También a nivel internacional las organizaciones de exiliados convocaron a manifestaciones en España, Francia, Canadá y otros países.

La respuesta represiva fue masiva: desde la militarización de Santiago y otras grandes ciudades, con la presencia de furgones policiales se disparaban balines de goma y también ráfagas de ametralladora contra los manifestantes, las marchas en la calle y universidades eran violentamente reprimidas. Hubo más de 1300 detenidos, varios heridos de bala y fueron asesinadas cuatro personas. También se ordenó la detención de dirigente de la CRC Rodolfo Seguel –y otros dirigentes sindicales de la Confederación El Surco y de Confederación de Trabajadores de la Construcción, se despidió a cientos de trabajadores y se presentaron varias querellas por Ley de Seguridad Interior del Estado y Ley antiterrorista. La detención de Seguel impulsó un paro de solidaridad de los trabajadores del cobre y a nivel internacional la OIT exigió su libertad. Los días posteriores al paro siguieron las detenciones en Santiago y provincias y se realizaron decenas de relegaciones –traslado de personas a puntos aislados del país durante tres meses-.

Las demandas de la protesta eran la convocatoria a una Asamblea Constituyente, la libertad de prensa, contra el código del trabajo de 1979, apertura a todos los partidos políticos para funcionar y otras demandas, reincorporación de los despedidos, retorno de los exiliados, entre otras medidas. Y tenían también como telón de fondo la crisis económica y diez años de políticas que afectaban directamente las conquistas y derechos de la clase trabajadora y los sectores populares, con una alta desocupación y empobrecimiento, además del odio contra la dictadura misma y una represión que ya lleva once años.

El ciclo de las protestas recién comenzaba, pero ya se delineaban las distintas estrategias de las organizaciones y partidos para enfrentar a la dictadura, especialmente la que conformaría la futura Concertación de Partidos por la Democracia, de negociación pactada con los militares.

Fotos: Archivo y Centro Documental FASIC (Fundación de Ayuda Social de Iglesias Cristianas)

 
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