La Sala de la Cámara de Diputados aprobó el día de hoy, con 140 votos a favor, siete en contra y dos abstenciones, otorgar 17 escaños para pueblos originarios para la Convención Constitucional. Se trata de “cupos reservados” para 17 pueblos (7 para el pueblo Mapuche, 2 para el pueblo Aymara, 1 para el pueblo Quechua, 1 para el pueblo Atacameño o Likan Antay, 1 para el pueblo Colla, 1 para el pueblo Diaguita, 1 para el pueblo Chango recientemente reconocido, 1 para el pueblo Rapa Nui, 1 para el pueblo Kawéskar, y 1 para el pueblos Yagán o Yámana).
Sin embargo, en una votación por separado, con 82 votos a favor, 49 en contra y 17 abstenciones se rechazó el cupo para el pueblo tribal afrodescendiente. Acá se necesitaban los “dos tercios” para su aprobación, por lo que 49 rechazos equivalen a “la mayoría” y simplemente fue rechazado. Aquí la derecha en particular voto en contra. Esta “trampa” es clave para la propia convención, pues los “dos tercios” pactados por el Acuerdo por la Paz y Nueva Constitución el 15 de noviembre del año pasado estableció un veto de sus normas con un tercio de sus integrantes.
La exclusión del pueblo tribal afrodescendiente ha concitado el rechazo de numerosos sectores catalogada de racista y discriminatoria.
El otro punto clave, es que los 17 escaños se descontarán de los 155 miembros originalmente designados para la Constituyente. Como tendrán un padrón propio los 17 escaños reservados; serán 138 los convencionales electos, lo que significa que bajará aún más la proporción de representación en los distritos (en el marco de la división electoral establecida por la Derecha y Concertación, que beneficia a los grandes partidos tradicionales).
Este proyecto busca “integrar” a los pueblos originarios al proceso constituyente, pueblos sobre todo el mapuche que han tenido protagonismo clave en la rebelión popular, y así “cooptar” sus demandas en una convención que será impotente para otorgar derecho a la auto-determinación y recuperación de sus tierras. En este marco que busca dar más legitimidad a la trampa constitucional, el proyecto aprobado fue casi el de la derecha, con unas pocas modificaciones, fue apoyado por todo el “progresismo”.
No casualmente la ex vocera de Gobierno y hoy ministra de Desarrollo Social señaló: "Esa nueva constitución de un Chile nuevo no podía ser escrito sin los pueblos indígenas”. Ellos, que han reprimido y asesinado luchadores mapuche y sobre su gobierno tiende la sangre del pueblo, ahora tienen el descaro de hablar de nueva constitución con los pueblos originarios. |